jueves. 30.06.2022
Decimoséptima emisión

Hoy, concierto de Fernando Burgueño de El Método

El grupo leonés estrenó en febrero un minielepé con sus nuevas canciones
Roberto Arnáiz, Fernando Burgueño y Óscar de la Huerga son El Método. MARCIANO PÉREZ

Bolsillos vacíos es el título de un disco pero también es tocar sin trampa. Es lo nuevo de El Método, un grupo reinventado hace tres años que practica pop impecable. O, al menos, les salen canciones, en esta tanda de cinco, que llegan al oído en formato verdad. Grabado en Pinchi Records, el estudio de grabación de otro histórico de la música leonesa como es Marne, ahora es el momento de que Bolsillos vacíos pase a manos del público. 

«Bolsillos vacíos es una cápsula en el tiempo. Que corresponde a estos tres últimos años. Y ahora se convierte en disco», afirma Óscar de la Huerga, bajista del grupo, y que así define lo que es el resultado resumen desde que en 2016, Fernando Burgueño, guitarra, voz y compositor, reactivara lo que era El Método Lebrun, y junto a Roberto Arnáiz, a la batería, crearan la formación actual, ya liberada de todo apellido.

Al margen de evoluciones formales, de lo que se trata es de que los miércoles sea día de ensayo. Eso es lo que aparentemente ha reforzado la nueva trayectoria del grupo. «El hilo conductor que hay es que las canciones son mías. Voy evolucionando al igual que evoluciono personalmente. Y hemos conseguido que todo vaya más fluido y tengamos un sonido más fuerte», afirma Burgueño para explicar cuáles serían las huellas que El Método va reconociendo como propias. Y que en el universo musical se acercaría, según detalla, «al rock americano de cantautores o también a grupos de pop español».

Preferencias claras

"En un lugar de ver 'Gran Hermano' preferimos quedar para tocar en el local de ensayo"

A partir de ahí, lo que se puede decir es que los otros dos componentes son los que se encargan de acelerar el cotarro. Por un lado, De la Huerga, que sabe pulsar fuerte el terreno de los 80. Y, por otro, Arnáiz, que incluso proviene de la escena casi metalera, aunque ahora se mueva a sus anchas en el pop. «Empecé sin expectativas. Pero ahora estoy superencantado y he descubierto que el pop es muy exigente y requiere estar atento a detalles en los que hay que ser muy preciso. Pero me gusta», narra el propio batería de El Método.

Lo que pasa es que otra de las peculiaridades de la formación leonesa es que este es un trío de cuatro, y tiene explicación. Hay en El Método un personaje clave que es David Juárez, que sería algo así como el cuarto Método, si la cosa no llega a derivar en ser El Método Juárez. Al margen de divagaciones, la mejor definición sería que es más que un técnico del grupo. Porque asiste a los ensayos y es el que mejor resuelve todos los problemas de sonido y de logística del grupo. Incluso pone el local de ensayo.

Así que aunque este disco se titule Bolsillos vacíos, El Método son un grupo lleno de ideas e ilusiones controladas. «Salen unos niños en la foto y el título alude a esa época infantil en la que no tienes ni necesitas nada. Tienes ilusiones», afirman, aunque también advierten que no van a caer ahora en falsas expectativas y soñar con que venga una disquera y se los lleve a grandes escenarios. Aunque, en este apartado, Arnáiz se ve que rescata el aplomo de su pasado musical más duro y añade un: «O sí», como queriendo dejar claro que aunque este grupo tiene su parte de divertimento pero también garantiza salir a por todas y quiere jugar el partido completo.

Hoy, concierto de Fernando Burgueño de El Método