sábado 04.07.2020

A partir de ahora...

Asumido que desde este momento nada va a ser lo mismo para el sector vitivinícola, lo que se impone es mirar al futuro a partir de un cambio de actitud desde estas consideraciones:

1. Atención al mercado interior. Sin renunciar a la exportación y al mercado nacional, la exigencia tiene que ser vender de manera más cercana y también más rápida y directa, incluso con servicio hasta la puerta que algunas bodegas ya vienen ensayando con éxito.

2. Nueva relación con el cliente. Es imprescindible romper el clásico encasillamiento comercial del vino y dirigirse directamente al comprador para incrementar las ventas online.

3. Presencia en la cadena alimentaria. Parece necesario buscar nuevas oportunidades abriendo los estrechos límites del mercado tradicional que sobre todo favorecen a las denominaciones con producciones voluminosas y de bajo coste.

4. Cambio del perfil del consumidor. Ensanchar el escenario comercial pasa por atraer al vino al consumidor joven desarrollando actividades promocionales imaginativas y muy atractivas vinculadas a las preferencias de su ocio.

5. Desarrollo del enoturismo. La necesidad de nuevas experiencias y de ampliar conocimientos despierta el interés sobre el conocimiento del origen, la gente y el territorio. El potencial del turismo de la viña y la bodega está por explorar y explotar, y ofrece grandes posibilidades de fidelización y facturación.

6. Actitud y pensamiento positivos. El sector vitivinícola está recibiendo un duro golpe, pero el virus que genera anticuerpos también produce nuevos estímulos para identificar y aprovechar oportunidades estratégicas. Efectivamente, nada será igual que antes, pero tampoco no necesariamente peor, sino sencillamente... distinto.

A partir de ahora...
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