martes 07.04.2020
Infraestructuras

La A-60 suma la segunda ‘zona cero’ del trazado en año y medio de servicio

Un badén pronunciado en las juntas de un puente condiciona la circulación en la autovía
Señalización de peligro en la zona donde se originó el badén en el calzada de la A-60. RAMIRO
Señalización de peligro en la zona donde se originó el badén en el calzada de la A-60. RAMIRO

Un paso elevado de la A-60 es la nueva zona cero de esta autovía, que antes de cumplir dos años de puesta en servicio acumula un parte de incidentes propio de una estructura antigua. El firme repisado define el principal defecto que sufren los usuarios que transitan por esta parte extrema del sur del tramo León-Santas Martas, del último trecho que se inauguró en la vía, en julio de 2018. El badén es pronunciado, y obliga a tomar la precaución de rebajar la velocidad lejos del límite de circulación permitido, para evitar mayores consecuencias. Los operarios de mantenimiento del vial señalizan el hito, a la altura del kilómetro 109 de la autovía, con señales de obra, que indican la alerta, en un sentido, y en otro, el firme hundido. La falla está localizada en una zona elevada del vial, cuando la A-60 se asoma al balcón del sureste leonés, y supera la vega del Esla, entre puentes y voladizos que salvan el paso de la línea del tren y un camino rural; ese arco, el del camino pecuario, es donde se localiza el desajuste, pronunciado en un grado que excede a un mero rebaje entre las juntas de dilatación del puente y el firme de la autovía.

Nuevo defecto

La falla del kilómetro 109 se une al hundimiento que se localizó hace un año y sigue sin reparación

La segunda tara en el firme de la A-60, años y medio después de su estreno, terminará por obligar a reparar el tramo con soluciones más amplias de un simple relleno de asfalto para volver a nivelar la calzada. Y amplía el precedente del defecto que surgió la pasada primavera en otra zona de esta autovía, también estrenado en 2018; esa falla se localiza en el voladizo elevado para salvar las ruinas de Lancia y las intersecciones de la margen izquierda del Esla. Ahí se ha cronificado la señalización con advertencias sobre firme sinuoso, que no ha llegado a corregirse y que se percibe de forma notoria en la conducción. Cuando se originó la imperfección, el Ministerio de Fomento (ahora de transportes) indicó que estos defectos, que se extienden por un tramo amplio de la calzada, deberían ser reparados por la empresa constructora, al estar la estructura aún en plazo de garantía. Casi un año después de aquella tacha, la inclinación de parte de uno de los carriles sigue en la misma situación.

La A-60 dispone de una veintena de kilómetros en servicio en la provincia leonesa, entre la ciudad de León y la localidad de Santas Martas; se ha convertido en una traza elemental para la conexión con el este de la provincia, por sus enlaces con la A-231, la N-625 y la C-624.

La A-60 suma la segunda ‘zona cero’ del trazado en año y medio de servicio