miércoles 22/9/21

«Me agarraba la mano para llevarme a su lado en la mesa y toquetearme»

Imagen antigua del colegio Maristas San José de León. DL

Ocurrió cuando tenía 12 años y estudiaba en Maristas San José de León. Ahora ya tiene 69 y ha decidido denunciar los hechos, cuando el hermano Isidro le castigaba para dejarle sólo en clase y le volviera a «cantar la lección». «Yo me ponía frente a su mesa, lejos, porque ya sabía lo que pasaba. Pero él me cogía de la mano y me acercaba. Ahí empezaba a manosearme, a sobarme, y a meter la mano entre las piernecitas buscando los genitales. Se aprovechaba de que estábamos solos». Así describe Luis González lo que le ocurrió en el centro leonés, para añadir que se quedó «como un chico débil». Después se lo comentó a un amigo que consideraba «más fuerte» que él y que le dijo que si a él le ocurriese eso, «le partiría la cara». «Después a él también le tocó y no le hizo nada, tenían demasiada autoridad, no te planteabas ni denunciarlo ni contárselo a tus padres. Era otra época», explica, para apuntar que se sabía que otros hermanos también abusaban de compañeros y que había «tocamientos en los vestuarios o en los entrenamientos». El hecho de que no fuese él sólo le alivió, pero tras aquello nunca se lo volvió a contar a nadie. Ahora, tras dar el paso y hacerlo público señala: «Estoy contentísimo de haberlo hecho y la gente me ha felicitado por ello». Ya mayor, cuando pudo, intentó localizar al hermano Isidro por internet. No lo ha logrado aún, pero si lo tuviese cara a cara señala que «no actuaría con violencia, pero sí le preguntaría si se arrepiente de todo lo que ha hecho, si ha renunciado a ello o si ha seguido haciéndolo», porque después de un abuso «muchos compañeros se han quedado traumatizados».

«Me agarraba la mano para llevarme a su lado en la mesa y toquetearme»