viernes 14/5/21
El Filandón | Javier Vega, presidente de la Cámara de Comercio de León

VÍDEO | «Ahora son fundamentales las subvenciones, no se puede subir impuestos y espantar al inversor»

Asume que la llegada de fondos europeos no solucionará todos los problemas económicos de la provincia y defiende abordar la crisis derivada de la pandemia desde un punto de vista sectorial. Le preocupa cómo se van a distribuir esas ayudas para que beneficien a las pequeñas empresas y apuesta por sectores generadores de empleo, como el turismo, la construcción o la agroalimentación. Ve el Corredor Atlántico como algo irrenunciable.
RAMIRO

El presidente de la Cámara de Comercio de León, Javier Vega, participó ayer en El Filandón, moderado por Roberto Núñez, para responder a las preguntas de Joaquín S. Torné, director de Diario de León, Juan Francisco Martín, director de La 8 León, y Marisa Vázquez, directora de La 8 Bierzo.

—Si la pandemia terminara mañana, ¿cuánto tiempo tardaría en llegar la recuperación económica?

—En temas económicos procuro ser optimista. Si mañana estuviéramos todos vacunados, si la pandemia se terminara, a mediados de 2022 estaríamos en una velocidad de crucero razonable.

—¿En qué momento se encuentra la economía de la provincia leonesa?

—La economía se encuentra en un momento muy difícil. Tenemos un paro muy elevado, sobre todo en sectores y segmentos de edad muy complicados. No estamos bien. Van a venir fondos estructurales de Europa, pero no los suficientes. La pandemia nos ha machacado a todos, aunque tenemos una serie de sectores que han sido muy pujantes durante 2020, como el comercio exterior. Las exportaciones y las importaciones no se han comportado mal, pero aún así estamos en un momento delicado, aunque siempre vemos luz. Las metas que nos planteamos desde la Cámara son aprovechar esos fondos y reactivar todo aquello que se ha paralizado.

—¿Cómo puede beneficiarse León de esas ayudas y cómo se garantiza su reparto?

—En la Cámara y en todo lo que rodea al mundo empresarial llevamos mucho tiempo preocupados de esto. Mi gran preocupación es cómo va a llegar ese dinero a las empresas de cuatro o cinco trabajadores. También es muy importante cómo se justifican esas ayudas. Va a haber mucho dinero y nos tenemos que plantear cómo lo administramos. El mundo verde, el tratamiento del agua o la regeneración urbana son algo muy importante. También lo es la digitalización y la cohesión social, pero voy a centrarme en el tema de la construcción, la rehabilitación y la eficiencia energética. La descarbonización de los edificios, que son los que más CO2 vuelcan a la atmósfera, tiene para Europa mucho premio.

—¿Es partidario de presentar muchos proyectos pequeños o pocos y grandes?

—Soy partidario de apostar por muchos proyectos pequeños pero de la mano de un grupo que sea capaz de conseguir que esa petición se haga. Hay que ir edificio a edificio o, incluso, barrio a barrio, pero no puede ser que todo el barrio lo haga la misma empresa. La capilaridad del dinero es básica en estos fondos. Es un tema bastante complicado porque no se puede renunciar a la concurrencia competitiva. A las empresas con cinco trabajadores les va a costar participar. Ahí es donde tiene que estar la Cámara para echar una mano a las pymes.

—¿Las administraciones han estado a la altura?

—Probablemente nadie ha estado a la altura porque la pandemia es un episodio que parecía una broma hace un año y medio.

—¿Han sido efectivas las ayudas?

—Todo el dinero que ha llegado y va a llegar a las empresas no es suficiente para paliar la caída de ventas. He sido crítico durante todo este tiempo. La Comunidad, que no es de las más endeudadas de España, podría haber imitado a otras autonomías, endeudarse un poco más y facilitar la llegada de ayudas. Hay muchos sectores pasándolo mal y no han tenido las ayudas suficientes ni del Gobierno central ni del autonómico ni de las entidades locales.

—¿Qué propuestas ha hecho la Cámara en un momento tan delicado?

—Más que de propuestas voy a hablar de hechos. Estamos elaborando un catálogo de polígonos industriales de León y, paralelamente, vamos a sacar un mapa de las necesidades de cualificación de esos polígonos para que los inversores dispongan de esa información y puedan tomar decisiones. Hemos hecho tres informes de comercio exterior durante la pandemia, damos cursos de formación, colaboramos con todas las consejerías de la Junta, organizamos charlas, seminarios, talleres... Hacemos muchas cosas. Algo fantástico es el bono al consumo, que lo estamos repitiendo en León y se ha hecho en Ponferrada.

—¿Cómo se puede cambiar la tendencia social para habilitar el tipo de profesionales que demandan las empresas?

—Los empresarios deberíamos implicarnos más con la Formación Profesional Dual, ser más solidarios, porque estoy convencido de que tendríamos menos paro y menos necesidades en algunos sectores en los que no somos capaces de conseguir personal cualificado. Parece que quien no estudia en la Universidad no tiene capacidades y no es así.

—En 2020 más de medio millar de empresas se quedaron por el camino. ¿Es el momento de reactivar la Mesa por León, de buscar nuevos proyectos para la provincia o de defender a esas empresas que lo están pasando mal?

—Lo primero es proteger lo que ya tenemos. La Mesa por León, como todo lo que sea por esta provincia, está bien, pero yo en estos momentos defiendo que tenemos problemas mas sectoriales que tratar. La hostelería, como el turismo, no sufren en León, sufren en todos lo sitios. Hay que tomar medidas sectoriales. La rehabilitación, por ejemplo, no podemos pedirla para edificios de León, tiene que ser en conjunto y que se pueda aplicar en todos los sitios. Hay algo que defiende la Mesa que defendemos en la Cámara de Comercio, el Eje Atlántico. León tiene que ser punto neurálgico en el mundo de las infraestructuras. Si a mí me dejaran hacer un resumen de que necesita la Mesa, yo haría una petición, por encima de todas las demás, y es el Corredor Atlántico, el que en el mundo de la logística nos puede poner en Dusseldorf mucho mas rápido que cualquier otra infraestructura.

—El Corredor Atlántico es evidente que es un proyecto de futuro, pero cómo resolvemos el presente.

—Hay que tirar de los sectores que generan mucho empleo. Hablo de la construcción, los servicios y del mundo agro, que son demandantes de mucha mano de obra.

—Las subvenciones están muy bien pero hace falta iniciativa inversora.

—Las subvenciones son fundamentales. Lo que no vale es subir impuestos para recaudar mas y espantar a los inversores. Hay que premiar al que se quiere instalar, al que genera empleo. Ese es el tipo de política que se debería hacer, no poner en duda hasta la propiedad privada. A los empresarios hay que protegerlos porque generan empleo. Hace falta seguridad jurídica para que el inversor pueda venir aquí. Hay inversores de fuera que quieren venir a León, tenemos el ejemplo de Villadangos, con dos empresas que están moviendo mucho dinero. Vamos a protegerlas porque si no las cuidamos igual se nos van.

—¿Para superar esta situación es mejor la subvención directa o la reducción de impuestos?

—Lo que hoy necesitamos es subvenciones. Se necesita financiación, plazos en los pagos y subvenciones directas porque si no no se mantendrá la actividad. Las caídas de las ventas y la facturación son brutales. La licitación de obra pública ha caído por encima del 30 por ciento. Es el momento de las subvenciones y de las ayudas. Siempre he sido partidario de los incentivos. No me des dinero, permíteme que si genero empleo pague menos impuestos, eso lo veo claro. La dependencia de subvenciones, salvo en momentos como este, no es buena.

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