miércoles. 10.08.2022
Sucesos

Así fue la persecución de película en León para detener al agresor sexual que huyó de la Justicia

La Policía Nacional le capturó en un control rutinario pero ni los juzgados ni los ficheros daban cuenta inicialmente de que se le buscaba por una condena pendiente de 14 años de prisión
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La intervención policial fue un éxito. RAMIRO

Una carambola en la que se mezclaron la fortuna, la perspicacia, el complicado mundo de la burocracia y la fuerza del subconsciente permitieron cerrar con éxito la detención del prófugo condenado por agresión sexual contra su pareja, que había huido para sustraerse de la justicia al conocer una condena de 14 años de prisión dictada por la Audiencia Provincial.

El fugitivo llevaba residiendo en la localidad de Llama de Colle desde que el Tribunal Supremo desestimó su último recurso y convirtió en firme la sentencia que lo condenaba a 14 años de prisión. Vivía junto a unos familiares que le daban cobijo y se ganaba la vida como podía, tratando de pasar inadvertido en el área de la población, con salidas muy limitadas y para cuestiones muy concretas.

El jueves pasado se encontraba en compañía de otros jóvenes disfrutando de unos momentos de asueto y ocio. Viajaba a bordo del vehículo que protagonizó una persecución policial de película, tras recibir una orden para detener su marcha y darse a la fuga. El caso contó con una difusión notable en los medios de comunicación locales este fin de semana.

Un control policial rutinario observó que el conductor de un automóvil realizaba una maniobra extraña al percatarse de la presencia policial y se daba a la fuga, que terminó en el entorno de la Universidad después de haber puesto en peligro a algunos ciudadanos en el área de San Mamés.

En Cuna del Parlamentarismo

Los agentes de la Comisaría Provincial de León iniciaron la intervención, que tuvo lugar a media tarde del jueves cuando los sospechosos circulaban en un vehículo por la Avenida Cuna del Parlamentarismo y al percatarse de la presencia policial, comenzaron a practicar maniobras extrañas. Al ser interceptado el vehículo, uno de los ocupantes huyó. No pudo ser capturado por los agentes, que se dedicaron a identificar y retener a los demás ocupantes del vehículo, puesto que se sospechaba que transportaban artículos ilegales en el automóvil.

Les dieron el alto

Tras darles el alto sin éxito, comenzó una persecución a gran velocidad en dirección al campus universitario, haciendo caso omiso a los elementos acústicos y luminosos del vehículo policial.

Lesiones de los grilletes

El vehículo durante la fuga circulaba a gran velocidad, poniendo en peligro la seguridad del resto de conductores y viandantes, consiguiendo los policías actuantes darles alcance a la altura de la biblioteca universitaria donde, al verse bloqueados por otros efectivos policiales, el copiloto, que emprendió la fuga a pie y arrojó durante la carrera una riñonera, fue perseguido y opuso una fuerte resistencia a la detención.

 Fue tal la resistencia que al ponerle los grilletes, resultó lesionado en un dedo y tuvo que ser sometido a una intervención en el Complejo Asistencial Universitario de León, para colocarle una aguja de sujección en una de las falanges.

Practicado el oportuno registro del vehículo, se hallaron, en el interior del mismo, sustancias estupefacientes tales como cocaína y marihuana preparadas en pequeñas dosis, una balanza y 445 euros en billetes fraccionados, una defensa extensible y dos mangos de madera. Durante la persecución arrojaron por la ventana diversos efectos al parecer pequeños envoltorios de lo que una vez practicado el correspondiente narcotest arrojó un resultado positivo en sustancias estupefacientes. De todo ello dieron cuenta a sus superiores inmediatamente.

Tras realizar las pesquisas correspondientes, dieron con el paradero del otro varón jugado, al que le preguntaron por los motivos de su comportamiento: «Es una tontería que corras, porque no te va a caer tanto y ahora lo vas a empeorar», inquirieron los agentes al ínclito. «No, es que tengo una orden pendiente para entrar en prisión», aseguró el individuo.

Los agentes consultaron sus ficheros de datos para comprobar la identidad del fugado. No aparecía ninguna indicación a este respecto. Pero el detenido insistió: «Tengo una condena de prisión pendiente y si voy al juzgado me van a meter en la cárcel». Los policías se dirigieron al juzgado de instrucción que estaba en guardia este fin de semana y el resultado también fue infructuoso. Bajo esa identidad, no aparecía ninguna orden de ingreso en prisión para el sospechoso.

Final feliz

La persistencia de la gente que realizó la detención, posibilitó un final feliz. Se molestó en consultar el caso con el puesto Principal de la Guardia Civil de Armunia, donde constaba la orden de ingreso en prisión y fue notificada inmediatamente. A partir de ahí, se pudo practicar el resto de la tramitación y el sospechoso ingreso en prisión en apenas dos horas. Ya se encuentra en Villahierro. Y la familia de la joven agredida, descansa con un poco más de paz. 

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