lunes. 08.08.2022
Portal en el que tuvieron lugar los hechos, en la calle Obispo Almarcha de León. j. casares
Portal en el que tuvieron lugar los hechos, en la calle Obispo Almarcha de León. J. CASARES

El cadáver de la mujer asesinada en Obispo Almarcha durante las primeras semanas del confinamiento presentaba 53 puñaladas, de acuerdo al avance de autopsia elaborada por los doctores forenses del Instituto de Medicina Legal de León y Zamora.

La violencia del ataque fue desmedida y nada proporcionada para los fines que se perseguían, habida cuenta de que la víctima sufrió un shock hipovolémico casi instantáneo, dada la gravedad de las cuchilladas iniciales, propinadas con unan navaja de no muy grandes dimensiones, que no pudo ser hallada por haberla arrojado el acusado a una alcantarilla cercana poco después de la acometida.

A nivel científico, el caso tuvo una extraordinaria complejidad. La ciencia vino en ayuda de los investigadores. Las pruebas de ADN no habían arrojado luz en la detección del posible autor de los hechos. Hasta que un especialista del Instituto Nacional de Toxicología decidió probar con otras técnicas de ADN, más complejas. «Cuando en la escena de un crimen hay mucha sangre o ADN nuclear de la víctima, a veces éste se come el ADN de otras personas que pueda estar allí en cantidades más pequeñas», explicaron fuentes de la investigación al experto en criminología Luis Rendueles, conocido por su presencia habitual en los programas de televisión de esta materia.

Los expertos en Toxicología decidieron probar suerte y ampliaron las pruebas de ADN, no solo el nuclear, sino también la prueba del cromosoma Y. Si en la escena de un crimen se encuentra cromosoma Y significa que el autor es un hombre. Si esa muestra se compara con los sospechosos y da positivo no significa que ese hombre sea el autor del crimen, pero sí que el asesino es al menos un hombre de su familia.

Grave shock
Los forenses destacan la violencia del ataque, innecesaria porque la víctima había muerto ya

«El técnico y los compañeros del Laboratorio de la Comisaría General de Policía Científica hicieron un trabajo formidable», aseguraron fuentes del caso, porque finalmente consiguieron extraer cromosoma Y del asesino, un mismo varón, en la escena del crimen, el interruptor de la luz, varias toallas del baño y en un grifo. También recuperó la misma huella genética en la sudadera que llevaba la víctima cuando la mataron», señaló un artículo publicado por el periodista en Faro de Vigo.

Los policías tenían ya el cromosoma Y del asesino, tocaba compararlo con el de los candidatos a haber matado a la víctima. «Primero se descartó a su pareja, luego a su hijo; después fuimos mirando círculos más amplios», aseguraron fuentes de la investigación. Durante semanas, los agentes vigilaron y siguieron a los hombres y jóvenes que podían haber matado a la mujer para conseguir una «muestra atribuida» de ADN, que es una muestra que les cogen sin que ellos lo sepan.

La obtención de estas muestras, como dice uno de los investigadores, «es una herramienta que no está prohibida en España, constituyen un vestigio abandonado por su titular que no incide de forma directa en la integridad física del implicado».

Así se cerró el caso, que se mantiene en una fase de instrucción algo ralentizada-

El cadáver del crimen de Obispo Almarcha tenía 53 puñaladas, dice la autopsia
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