lunes 19/4/21

Del AVE a la Meca a Bilbao y a las islas de Estocolmo

Superación, supervivencia y genialidad son tres palabras que se ajustan al ingeniero leonés Alberto Pérez. En 1999, despertó en la UCI. Le extirparon un tumor que le dejó una visibilidad muy reducida, pero que nunca le ha detenido. «Jamás he ocultado mi discapacidad. Siempre ha sido una variable más e interesante del proyecto. Me rodeé de gente mejor que yo. Soy buen director de orquesta, pero tengo gente maravillosa». Así que suele visitar las obras «agarrado del brazo de alguien para no tropezar», lo que no evitó que el año pasado cayera a un río uruguayo desde el puente Averías.

Su otro resbalón se remonta a las obras del AVE a la Meca. Tras ejecutar decenas de puentes para la Alta Velocidad española, tuvo la posibilidad de embarcarse en un proyecto millonario de infraestructuras en Arabia Saudí. Acudió a Palacio invitado por el hijo del Rey y las puertas parecía que se abrían. Sin embargo, la obra no avanzó y sufrió un traspiés económico del que, como el físico, también ha sabido levantarse.

Entre sus planes inmediatos, además de los corredores de Uruguay, destacan dos puentes de una autovía de 30 millones de euros que unen Estocolmo (Suecia) con sus islas más exclusivas y que deben incorporar un complejo sistema para dejar paso a los barcos. El puente de Zorrozaurre en Bilbao se incluye entre los hitos de este leonés que salva los obstáculos para que el camino continúe.

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