viernes 21/1/22
                      Los vendedores tendrán que pagar por adelantado a partir de ahora las mensualidades en lugar de domingo a domingo. FERNANDO OTERO
Los vendedores tendrán que pagar por adelantado a partir de ahora las mensualidades en lugar de domingo a domingo. FERNANDO OTERO

Las normas del rastro, basadas en la tradición asentada del mercadillo, cambian. Los vendedores tenderán que pagar por adelantado la factura de todo el mes, con independencia de los días que monten de manera efectiva los puestos, según les informó el Ayuntamiento de León esta semana. Ya no pasarán los celadores para cobrar el recibo de cada domingo, sino que deberán domiciliar el pago o ir en caja con la cuenta municipal para cumplir con su obligación. Quien no lo haga, no podrá entrar, como les han insistido los responsables del equipo de gobierno municipal, quienes se amparan en que la norma viene dada desde que se aprobó la ordenanza en el año 2018, aunque hasta el momento no se había aplicado este precepto.

Los vendedores no entienden que sea ahora «precisamente ahora», como señala el portavoz del colectivo. Aarón Suárez incide en que «es la peor época» para un sector al que «no se le ha dado ayudas, ni compensaciones, como a otros», y que encima ha tenido que enfrentarse a unas restricciones «mayores que los demás». «Estuvimos cerca de medio año sin poder montar nada y luego, otros 17 meses más con tan sólo el 50% de los puestos, lo que suponía que podíamos vender una semana sí y otra no. Hemos sufrido más que ninguno y sólo pedimos un poco de margen», insisten, amparados en que «ahora, aunque uno esté enfermo o tenga un problema que le impida acudir, perderá el dinero».

Pero no tendrán más margen. El equipo de gobierno ya les ha comunicado que aplicará la normativa. En lugar de los 5,5 euros por un puesto de 2 metros, 11 euros por uno de 4 metros y 16,5 euros por los de 6 metros, los vendedores tendrán que multiplicar esta cantidad por el número de domingos que comprenda la mensualidad. La suma supera los 4.000 euros por cada domingo y se encuadra en los más de 234.000 euros que el Ayuntamiento de León liquidó en el último ejercicio cerrado por las tasas de los mercados de abastos.

Los ingresos salen de las tasas de los comerciantes ambulantes, que admiten que han empezado a recuperar ventas en el rastro, pero que, sin embargo, el cambio del mercadillo de los martes y los viernes de Colón a Papalaguinda, les ha dejado unas pérdidas del 70%. «No podemos vivir solo de los domingos y encima que cada vez nos pongan más trabas», lamenta Suárez.

El Ayuntamiento adelanta el cobro de cada mes a los vendedores del rastro
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