sábado 5/12/20
Un grupo de vecinos piden el «indulto» del último vestigio de la arquitectura popular leonesa del siglo XX

El Ayuntamiento de León permite demoler el único resto de los soportales del Grano

El Ayuntamiento de León ha concedido licencia para derribar el último vestigio del antiguo barrio de Santa Ana. El único edificio con sopo
«Es tan absurdo como tirar la Catedral para volverla a construir después», sentencia María Beirán, portavoz de los vecinos de la plaza del Grano. El constructor al que se ha concedido la licencia para demoler el edificio pretende construir un edificio igual al anterior, aseguran los residentes en la plaza. Desde esta asociación defienden que se mantenga la construcción tal y como está y que se proceda a su rehabilitación. Los vecinos atacan al Ayuntamiento por haber concedido esta licencia precisamente en verano, en la última comisión de Gobierno presidida por el alcalde y cuando la capacidad de movilización y reacción es mucho menor. «Es el edificio que da su identidad a la plaza del Grano», añade Beirán que denuncia el mísero estado de conservación de un lugar de gran significado histórico. De este olvido culpa a las distintas administraciones. La portavoz de este grupo de vecino considera «lamentable» que la primera impresión que tienen de la ciudad y de su casco histórico sea precisamente el área peor conservada y más olvidada. Indulto La asociación ha redactado un manifiesto en el que pide el «indulto para la casa de la plaza del Grano». Este escrito está dirigido al alcalde de la ciudad, Mario Amilivia, los concejales de Urbanismo y Patrimonio, Cecilio Vallejo y Alejandro Valderas, respectivamente y al delegado de la Junta, Luis Aznar. El texto recuerda que el Plan Especial otorga a este edificio -el número 3 de la plaza del Grano- un valor «singular, una vez desaparecidas las casas del barrio de Santa Ana». Así, asegura que la construcción, «bien se merece un esfuerzo de la propiedad del inmueble y de las administraciones implicadas para garantizar su permanencia en las condiciones de seguridad y usos compatibles del mismo y no permitiendo su reconstrucción mimética». Los firmantes rechazan esta posible copia de la construcción ya que consideran que en ningún caso se mantendría la personalidad del edificio. «Las reconstrucciones ya ejecutadas en la ciudad antigua nunca llegan a reproducir fidediganamente los detalles y deformaciones con los que los antiguos oficios y el tiempo caracterizan a los originales», aseguran. Así sostienen que las labores de reconstrucción que se han llevado a cabo en la ciudad y en la comunidad autónoma. En este sentido consideran que la restauración no supone un alto coste económico, «habida cuenta de que la misma constructora está edificando dos edificios colindantes de gran tamaño». Además opinan que sólo sería necesario rehabilitar la crujía delantera.

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