martes. 06.12.2022

La Bañeza tiene en su entorno el secreto para desabrochar toda la maraña de carreteras que ahora dispersan los itinerarios entre un mar de destinos posibles. Hay un estudio informativo en marcha para aclarar la variante de la localidad; se trata de unir la Nacional VI con la Autovía A-6, y la glorieta que redirecciona a las carreteras de Castrocalbón y de Nogarejas; hay otra intervención para despejar el corsé para las mercancías que discurren por la zona noroeste del país, que se podría dibujar con el replanteo del trazado de la C-622, desde el puente de Requejo hasta el cruce con la autovía Madrid-La Coruña. Ese sería un nuevo embudo de comunicaciones que equilibraría los tránsitos de mercancías en la secuencia Benavente-León-Astorga, que confluirían mejor hacia Villadangos si se emplea la alternativa de la León-Braganza por Santa María, ante de llegar al alto Páramo, previo paso por La Bañeza.

La A-6 a la altura de la Bañeza aporta una intensidad media diaria superior a los siete mil vehículos; casi dos mil, cuentan en la N-VI; y los 4.500 entre La Bañeza y Santa María del Páramo, por la matriz de la León-Braganza. Hay estudios técnicos que contribuirán a dar sentido a un tráfico ahora disperso entre el despiste de los destinos que se tratan de encontrar entre el sentido común de una posición estratégica envidiable, pero mal comunicada.

La Bañeza y la maraña sobre la A-6
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