miércoles. 30.11.2022

A finales de enero, se planteó el primer concurso de traslados libre y transparencia de Enfermería, una vía largamente reivindicada porque favorece la estabilidad y la movilidad voluntaria a puestos más apetecibles. Sin embargo, el proceso coincidió con el auge de la tercera ola del covid y se generó cierto desbarajuste en las plantillas ya de por sí escasas y agotadas. El trasiego de enfermeras que abandonaron unos puestos para irse a otros supuso el cese de un centenar de interinas que estuvieron días sin conocer su nuevo destino y quedaron en un limbo, mano sobre mano y sin trabajar en un momento álgido de la pandemia a pesar de la urgente necesidad de cobertura de puestos. Satse denunció que ese concurso de traslados se había efectuado «sin la necesaria planificación en los llamamientos». Al tratarse del primer concurso en su categoría se motivó un amplio movimiento de 107 plazas vacantes en Atención Primaria que reclamaron 70 profesionales del Hospital, personal de otras comunidades y de la propia casa. Del complejo asistencial salieron esas 70 trabajadoras para ocupar plazas fijas en Primaria y llegaron 40 titulares, lo que supuso reorganización y adaptarse a los nuevos puestos.

Barullo en el primer concurso de traslados de Enfermería