lunes. 30.01.2023

Basura, agua, calor y tiempo. Cuatro elementos esenciales para convertir los residuos en electricidad a través de un proceso que obliga a varias etapas. La alimentación de los motores que generan la energía se inicia en los denominados digestores con la producción del metano, el carburante primordial de la producción.

Para contar con este gas se precisa una mezcla de agua, con un 12% de materia orgánica (basura, hasta ahora la utilizada era la materia orgánica no desechada, a la se unirá en breve la rechazada acumulada en el vertedero).

La mezcla resultante se somete a temperaturas entre los 35 y 40 grados durante quince días. Una vez generado, el metano llega a los motores, cada uno de ellos necesita entre 350 y 400 metros cúbicos de este gas por hora.

Todo este proceso se realiza en la zona del CTR conocida como área de metanización, donde también están los motogeneradores y centros de transformación. La instalación de un segundo gasómetro en 2008 permitió a la planta triplicar las cifras de producción eléctrica.

El gas almacenado pasa por un proceso de quemado en los motores, transformando la energía calórica en combustión eléctrica, también aprovechando de refrigeración de los motores para los intercambiadores de calor del área de digestión anaeróbica. La quema en antorcha permite eliminar el gas metano sobrante en el proceso de producción eléctrica.

Como la planta ya ha logrado autoabastecerse, los excedentes de energía, se exportan a la red general y permiten al sistema contar con ingresos extra que paga la compañía de la zona.

Basura, agua, calor y tiempo: cuatro elementos para conseguir la energía
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