lunes 09.12.2019
Empleo

Uno de cada cuatro asalariados de Castilla y León tiene un contrato temporal, tanto en el ámbito privado como público, según UGT     

El 35% de los trabajadores por cuenta ajena tiene ingresos inferiores al SMI, con niveles semejantes a 2010, cuando el IPC se ha incrementado en este periodo un 11,6%

 ICAL

En las últimas dos décadas, solo uno de cada diez contratos eran indefinidos. JESÚS F. SALVADORES
En las últimas dos décadas, solo uno de cada diez contratos eran indefinidos. JESÚS F. SALVADORES

 
Uno de cada cuatro asalariados de Castilla y León tiene un contrato temporal en la actualidad, tanto en el ámbito privado como público, frente al 20 por ciento de hace un lustro, según el Mapa de Situación de la Precariedad Laboral en la Comunidad elaborado por UGT. Además, el 25 por ciento de los contratos temporales son de una duración de siete días o menos. En las últimas dos décadas, solo uno de cada diez contratos eran indefinidos.

En este sentido, el informe alerta de que la precariedad implica una “fuerte presión” a la baja sobre los salarios; “quiebra” el equilibrio en la negociación colectiva; y ha supuesto “una pérdida del poder de compra de los asalariados que no se ha recuperado en estos años de crecimiento”. En este sentido, actualmente, el 35 por ciento de los trabajadores por cuenta ajena tiene ingresos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), algo que el sindicato achacó a la temporalidad y parcialidad”. Ello conlleva unos niveles de ingresos semejantes al año 2010, cuando el IPC, por contra, se ha incrementado en este periodo un 11,6 por ciento.

UGT culpó de esta situación, además, a la aparición de nuevas formas de negocio que suponen un “retroceso” en materia salarial, con empresas multiservicios y economía de plataformas.

Las consecuencias sobre el empleo de las que habla el sindicato, en base a las características de la economía regional, son una “precariedad laboral estructural desde los años 80, de forma generalizada; un “fraude extendido y consentido” en la utilización de los contratos de duración determinada; y “anclaje” de la temporalidad, bajos salarios y parcialidad, que en Castilla y León “contrasta” con los 330 millones de horas extras realizadas en España en 2018.

Cambios urgentes

En este sentido, UGT Castilla y León reclamó cambios “urgentes y estructurales” para rotar esta situación. Entre ellas, demandó la utilización “estrictamente causal de los contratos temporales”, así como “castigar” de manera adecuada el fraude.

También profundizó en la necesidad de aumentar actividades con más valor añadido, que son las que “generan empleo cualificado y resistente”. El sindicato insistió en la derogación de la reforma laboral de 2012; “devolver el equilibrio de fuerzas” en la negociación colectiva; y reivindicó el papel del derecho del trabajo para “recoger en su ámbito las nuevas formas de empleo”.

 
 
 

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