jueves 26/5/22

A. Calvo | León


La Universidad de León redujo entre el miércoles y ayer su media de edad con la incorporación de una treintena de ‘nuevos alumnos’ que acudieron, además, a todas las escuelas y facultades del campus. Los colegios dieron vacaciones a los niños y a fin de facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar, desde el Área Social de la institución académica se organizaron ludotecas para que los miembros de la comunidad universitaria pudieran llevar a sus hijos, ya que aunque en los colegios no fueron días lectivos, en la Universidad continuaron las clases.


«¿Cuántos saben salvar una vida?», preguntó el profesor asociado de Ciencias de la Salud Pablo Martínez ante los pequeños de 3 a 12 años. Casi hubo quórum entre los niños que levantaron la mano y sus voces para lanzar al aire cuestiones como el boca a boca o la reanimación. Fue el equipo de Enfermería el encargado de cerrar el paso de los niños por los diferentes centros universitarios y junto con el profesor, una serie de alumnos de esta titulación, se encargaron de enseñar a los pequeños las cuestiones básicas para reanimar a alguien, desde ver qué le ha pasado, hasta el momento de la reanimación y el boca a boca. Después, los pequeños fueron practicando, al ritmo de la canción de la Macarena, con un muñeco en el que fueron haciendo las compresiones. Unas clases muy prácticas, pero muy distintas a las que habitualmente dan los profesores a los universitarios.


«No hay que gastar tanto dinero, porque si no te quedas marginado de la vida». Ésta fue la conclusión que sacó ayer el pequeño Samuel Pérez Ustariz tras una clase de Finanzas en Económicas, en la que participaron los profesores del Grupo de Innovación Docente de Educación Financiera. El profesor Javier Castaño repartió dinero (tanto de mentira como de chocolate) entre los jóvenes y esporádicos universitarios para explicarles el funcionamiento de los bancos o qué ocurre con los embargos. «Los bancos te guardan el dinero y te dan préstamos, pero el dinero que tienen es tuyo y de muchas personas más. No hay que pedir muchos préstamos porque después puede pasar que no tengas dinero para devolverlos», explicó conscientemente tras la clase financiera Margarita Alonso.


Una pista de pruebas en las instalaciones de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, incluyendo el paso por el rocódromo, un juego de la oca sobre la prevención de riesgos laborales en Derecho y Ciencias del Trabajo, búsqueda de libros en la biblioteca de Filosofía y Letras, lectura y música en Educación, talleres científicos en Veterinaria, Biológicas y Minas, fueron algunas de las actividades de los niños. «El objetivo era que conocieran qué es lo que se estudia en cada escuela y facultad y que en cada una hicieran algo relacionado con ello en cada centro», explicó la directora del Área Social Adelina Rodríguez, quien incidió en que la Universidad «es uno de los lugares donde mejor se puede conciliar, aunque estos días no es tan fácil». Rodríguez precisó que aunque este programa ya se había llevado a cabo en Carnaval desde hace dos años, el objetivo es instaurarlo para los días en los que los niños no tienen clase en los colegios, mientras que sus padres sí tienen que trabajar en la Universidad de León.

El campus crece a guardería
Comentarios