viernes. 07.10.2022

La gestora no comprobó el patrimonio heredero de las obras sociales de las cajas

Quintana desconocía las modificaciones del patrimonio en favor del banco, y confió en la lealtad de los responsables de las obras sociales con esta actividad. 
Tomás Quintana, procurador del común, declara en el juicio de Fundos y Unicaja. F. Otero Perandones.
Tomás Quintana, esta mañana en los juzgados antes de declarar ante el juez. FERNANDO OTERO

La comisión gestora que realizó por encargo de la Junta de Castilla y León el inventario con los bienes que tenía que recibir la Fundación Obra Social de Castilla y León (Fundos) reconoce que elaboró ese inventario con la documentación que les entregaron los responsables de Caja España y Caja Duero, presumiendo que defendían los intereses de la Obra Social y sin comprobar si se ajustaban a lo decidido en la escritura de segregación de Caja España Duero. Y en ningún caso conocieron que se habían realizado dos escrituras modificando la propiedad de varios inmuebles en favor del banco. 
Según ha explicado ante el juez el presidente de la comisión gestora, Tomás Quintana, actual Procurador del Común, de haber sabido que se realizaban estas modificaciones no lo hubieran aceptado. Aunque ha reconocido también que no solicitaron las escrituras para comprobarlas.

Confiaron en los responsables de la Obra Social y no comprobaron la escritura de segregación


El propio juez ha mostrado su sorpresa porque ninguno de los tres miembros de la comisión gestora estudiase ni comprobase la escritura de segregación que separó el negocio financiero de la obra social de Caja España Duero, para garantizar que el patrimonio con el que nacía la fundación. Quintana ha señalado que confiaban en el inventario que les entregaron era correcto, aunque no lo comprobaron.

Por lo que se refiere a las dos escrituras de subsanación que en 2014 modificaron parte del patrimonio que se había adscrito a la fundación en beneficio del banco, Quintana señaló que la primera de las modificaciones se realizó en febrero, antes de que la comisión gestora fuese nombrada por la Junta de Castilla y León, y que nadie les informó de esos cambios que afectaban a bienes de Caja España.

En noviembre se ratificó ante notario la segunda de las subsanaciones, con inmuebles de Caja Duero, y en este caso el responsable de la Obra Social, José Manuel Fernández Corral (que ayer insistió en que únicameente cumplía órdenes del banco cuando firmó las escrituras) , aseguró que se trataban de meras correcciones de datos registrales. En ningún momento, destacó el catedrático, se les informó de que supusieran modificaciones ni de que se ejecutaran apenas unos días antes de que la comisión aprobase el inventario con el que nació Fundos. 

SEGUNDA JORNADA DE DECLARACIONES

La segunda jornada de declaraciones de testigos en el juicio por la demanda de Fundos a Unicaja, para que le reintegre un importante patrimonio inmobiliario y artistico, ha contado con la declaración de Juan Gómez Sanz, director artístico del Museo Casa Botines entre 2017 y 2018. Ha señalado ante el juez que Caja España tenía un detallado inventario de sus obras artísticas, que sin embargo no se correspondía con el que aparece en la escritura de segregación, en el que se habían cambiado las identificaciones y no aparecían fotos de las obras, lo que hacía más difícil identificarlas. Y también que Caja Duero carecía de inventario. 

También ha comparecido el responsable de inmuebles en Caja España Duero, Francisco Javier Cruz, hoy trabajador de Unicaja Banco, que ha explicado que las escrituras de subsanación no cambiaron la propiedad de los inmuebles, sino que corrigieron errores registrales, separando la parte que contablemente estaba adscrita a la caja financiera de las que era de la parte social. Y que tardaron más de dos años en darse cuenta del error porque fueron años de "enorme crisis" en la entidad, con el rescate en marcha. 

Por su parte el responsable de la Obra Social de Caja Duero, Antonio Sánchez Puerto, reconoció que la entidad no contaba con un inventario de obras artísticas, aunque la inmensa mayoría de ellas pertenecían al negocio financiero, porque era el que las había adquirido. Por eso en la segregación pasaron a Banco Ceiss, y de ahí a Unicaja Banco. 

La gestora no comprobó el patrimonio heredero de las obras sociales de las cajas
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