sábado. 03.12.2022
Para las cuatro universidades de la Castilla y León, desde 1998, cuando se puso en marcha el modelo de financiación, hasta este año, se ha pasado de 174 millones de euros a 231 millones. Las cantidades se reparten entre León, Burgos, Salamanca y Valladolid en función del número de créditos matriculados (tramo básico), los proyectos de investigación (tramo competitivo), la implantación de nuevos estudios, programas específicos así como los trienios y los quinquenios docentes (tramo singular). La ULE fue la única institución que aumentó este año el número de créditos matriculados, ascendiendo a 916.575, lo que supone un 5,6% más que el año anterior. Por este motivo recibió 32.959.830 euros. El tramo singular ascendió a casi cuatro millones de euros y el competitivo a 174.742 euros, lo que hace un total de más de 37 millones de euros. Instituciones privadas Además de la financiación pública (74,73%), las universidades se nutren del dinero procedente de instituciones privadas (24,25%). De este último porcentaje, cerca del 10% del dinero que llega a las arcas universitarias procede del dinero que pagan los alumnos por las tasas de matrícula, casi el 9% gracias a la facturación de servicios docentes de postgrado y de investigación y el resto de recursos procede de la formalización por parte de las instituciones universitarias de préstamos con entidades de crédito. Las universidades de Castilla y León tienen unos ingresos corrientes desde la administración similares a los de la media nacional, igual que ocurre con el gasto por estudiante, inferior a los 2.400 euros. Uno de los datos más destacados del informe de la Crue es que Castilla y León es la tercera comunidad que destaca por el porcentaje del Producto Interior Bruto Regional que destina a las universidades y que está cerca del 0,8%.

Los créditos matriculados y la actividad investigadora son la base del reparto
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