jueves 4/3/21

Tras el crimen fue a una entrevista de trabajo y visitó a su párroco

Mientras tanto, vestido con ropa de una de sus víctimas, fue a una entrevista de trabajo con un empresario en un bar de la avenida Diagonal de Barcelona —en cuyo retrete ocultó unas zapatillas de deporte que había robado a las policías y la navaja con que las mató— y visitó a su hermana y al párroco que le asistía en prisión. Fue antes de que, asustado tras recibir una llamada de un policía a su nuevo móvil, decidiera no regresar a prisión y refugiarse en casa de un amigo suyo en Girona, donde fue detenido a los pocos días del caso.

Las noticias de su detención en los medios le llevaron a pagar por otra de sus fechorías: una mujer que había violado en 2003, durante otro permiso penitenciario, lo reconoció sin atisbo de dudas por televisión. El ADN en la colilla del cigarrillo que se había fumado tras la agresión lo confirmó y Pedro Jiménez sumó otros 16 años de cárcel a sus condenas.

Tras el crimen fue a una entrevista de trabajo y visitó a su párroco