sábado 14.12.2019

La crisis obliga a convivir con el ruido de sus vecinos al 40% de los afectados

Juristas contra el Ruido tramita 20 expedientes en el 2011; sólo cuatro pasan al juez.
La crisis obliga a convivir con el ruido de sus vecinos al 40% de los afectados

Juristas Contra el Ruido tramitó en el 2011 veinte expedientes de vecinos que denuncian a sus vecinos por exceso de ruido, una cifra similar a la del año pasado. La abogada Yolanda Ferreras es la letrada en León de esta asociación sin ánimo de lucro. La crisis económica y el retraso de los procedimientos por el atasco de la Oficina Judicial han paralizado casi la mitad de los expedientes. Ocho de las denuncias se resolvieron por la vía administrativa, otras cuatro están en trámite judicial y las otras ocho (el 40%) se refieren a familias que no pueden asumir el coste del proceso jurídico. Meterse en juicios para exigir silencio a un vecino ruidoso cuesta unos 1.500 euros, además del estudio de medición acústica, para el que hay que encargar un informe a una empresa privada por un precio que ronda los 500 euros. «Muchos vecinos se lo piensan, con la crisis económica no pueden asumir el coste y tienen que soportar el ruido», asegura Yolanda Ferreras.

El retraso de los procedimientos por la puesta en marcha de la Oficina Judicial sólo ha permitido una condena a un constructor por ruidos en las instalaciones de fontanería. La sentencia condena al constructor a llevar a cabo las obras necesarias para rebajar los niveles de ruido al máximo legal permitido.

La normativa municipal no suele intervenir en las denuncias por ruidos en las comunidades de vecinos. «La normativa municipal persigue a los negocios que hacen ruido, como es el caso de los bares. En ese sentido ha habido un descenso de denuncias en el Ayuntamiento. Esto se debe a que el Ayuntamiento ha realizado una buena labor en las restricciones y limitaciones de bares de ocio y establecimientos», asegura Ferreras, «pero nuestra labor es centrarnos en los más desprotegidos y en los casos que no son tan fáciles de resolver para la administración porque, evidentemente, a la vecina que anda con tacones por su casa el Ayuntamiento no la puede sancionar. Si los vecinos saben que se ha llamado a la policía dejan de hacer ruido. El control es poco eficiente. Tiene que hacerse cuando ellos no lo sepan».

Ruidos fuera de horas

Los expedientes tramitados en León se refieren a vecinos molestos, que se duchan, cocinan o ponen la lavadora por la noche. «El trabajo por turnos produce muchos enfrentamientos entre los vecinos», asegura Ferreras. Las obras en los domicilios más allá de las once de la noche, los ruidos de las calderas comunitarias, las puertas de los garajes, el ruido de los ascensores o las descargas de las botellas de los bares en los contenedores, ocupan la mayoría de los relatos de los 20 expedientes tramitados en el 2011.

España es uno de los países con un mayor nivel de contaminación acústica. Nueve millones de personas lo sufren, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. La fama de ruidosos trasciende las fronteras. «En Malta», asegura Yolanda Ferreras, «en el contrato del alquiler se obliga a los españoles a no cocinar más allá de las ocho de la noche».

La princesa Letizia recibió en audiencia la semana pasada a los juristas contra el ruido de España. La princesa se interesó por las sentencias, por los temas en trámite y por la labor de sensibilización tanto a nivel educativo como con las administraciones públicas.

La crisis obliga a convivir con el ruido de sus vecinos al 40% de los afectados