sábado. 13.08.2022

A estas alturas de batalla, León no se ha sumado aún a las reclamaciones de los vecinos de Trobajo del Camino; y eso, a pesar de que está afectado en un tramo extendido de vía por la mejora pendiente.

Los vecinos y comerciantes del área del Crucero ya iniciaron las acciones dirigidas a colocar losa sobre los espacios ciegos que dejó la integración del tren, que es una valla interminable entre viviendas, para sujetar aislado el paso de los trenes mientras catapulta el asiento de una barrera inmensa que sortea con las dos caras de la misma moneda el futuro del desarrollo urbano de León y Trobajo, y San Andrés; de León y su alfoz, que ya casi se reivindica como lugar político de las veces que se emplea como recurso para resumir los límites de las localidades que acordonan la expansión del área metropolitana.

Diez meses después de estrenar el resultado de la infraestructura que badea ese espacio indefinido que va del soterramiento a la integración ya están organizadas las peticiones para mejorar la herencia. Empieza por la calle La Velasquita, que quedó atrapada en una ratonera a cielo abierto mientras escucha la salida de los trenes del túnel de la estación pasante. El fondo de saco se enquistó durante más de diez años. La estación provisional es ahora permanente. Casi todas la taras derivadas del desajuste que disgustan al vecindario se solventarían con el plan integral de soterramiento, que se quedó para vestir la nostalgia de ver una brecha alicatada y sufrir a diario el remiendo de puentes y la valla.

La cuenta pendiente desde 2004 para meter bajo losa dos kilómetros de vía entre viviendas
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