viernes. 01.07.2022
Marina Piensos, el día de su boda. DL

Mujer de carácter, independiente, enfermera vocacional, pionera en ponerse al volante de un vehículo en los años cuarenta y fundadora del club Peñalba Casino de León y del Real Aero Club, el fallecimiento de Marina Piensos Sáenz de Tejada trae a la actualidad a una de las casas nobiliarias con mayor abolengo, a la que pertenecía, y que la emparentaba nada menos que con don Sancho y la Batalla de Clavijo (844). Como Dama Divisera Hijadalga Infanzona del Solar de Tejada se encargó de que sus tres hijos y sus cinco nietos sintieran orgullo por sus raíces. No en balde, aquella batalla ha pasado a la historia por ser la primera en que se apareció el apóstol Santiago y cogió auge el Camino. Sancho, sus trece hijos, sus caballeros galicianos y los hombres del rey Ramiro obtuvieron una victoria aplastante que liberó a los cristianos de pagar el ignominioso tributo de las cien doncellas, «cincuenta nobles para tratar casamiento con ellas y las otras cincuenta para mancebas».

El monarca nombró a Sancho «el de Tejada», en recuerdo de la rama de un tejo que utilizó como arma cuando se rompió su lanza en el combate y que blandió para arengar a las tropas. Sus 4.000 descendientes actuales pertenecen a esa casa, declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial y la única de carácter colectivo que queda en España.

Marina, mujer activa e inquieta, con decenas de posesiones hoy perdidas en la sierra de Cameros (Logroño), nació en La Rioja en 1928, pero vino pronto a residir a León. Primero al Bierzo, donde su padre, médico, topógrafo y alcalde de Toral de los Vados, vivió con intensidad la Guerra Civil. «Siempre contaba que escondían a gente en su casa, y que de vivir tantas desgracias y ver a su padre cuidar de las personas, ella y las hermanas se hicieron enfermeras», rememora su nieta.

De hecho, fue la ‘primera’ en pisar la nueva residencia Virgen Blanca, donde trabajó 30 años como supervisora del servicio de Esterilización. Paseando por la ciudad, conoció a Eulogio Luis Lobato, el emprendedor que revolucionó la forma de vestirse en León, al ofrecer prendas variadas y de calidad, y un innovador servicio de sastrería.

Con él se embarcó desde Covadonga a Nueva York en un viaje de novios cuya travesía se prolongó durante dos meses y que la permitió ver a su hermana, que había marchado a Canadá para ayudar en un hospital de judíos. A su vuelta, el matrimonio se instaló en la casa que había comprado el padre de él en Ordoño II, donde todos los pisos estaban habitados por la familia. «Salvo el edificio y alguno más, eran todo prados y mi bisabuelo decía que si estaba para allí la Catedral y al otro extremo la estación, la principal calle de León iba a ser la que pasaba por delante de la casa».

Marina Piensos Sáenz de Tejada tuvo una intensa vida social, viajó, leyó mucho, se implicó. Le gustaba ser miembro del Solar de Tejada, donde compartía confidencias con los Marichalar y cuya cofradía se reúne una vez al año para rendir y aprobar las cuentas. Una casa que acoge a la Reina Viuda de los belgas, Fabiola de Mora y Aragón, al descender, por línea materna, de varias generaciones de señores de Tejada, naturales de Aldeanueva de Cameros, en el siglo XVII.

La Dama Divisera Hijadalga Infanzona