jueves 26/5/22
¿Rumbo a Estrasburgo?

En defensa de los derechos humanos

La magistrada leonesa Silvia Martínez Cantón entra en la terna de candidatos españoles al Comité Europeo de prevención de la Tortura
                      Silvia Martínez. L. DE LA MATA
Silvia Martínez. L. DE LA MATA

La magistrada leonesa Silvia Martínez Cantón, anterior decana de los jueces de Ponferrada y exintegrante del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en calidad de seconded judge formará parte de la terna de jueces españoles que aspiran a obtener una plaza en el Comité de prevención de la tortura del Consejo de Europa (CPT), una vez que ha finalizado el proceso previo de selección. Optan también al puesto Juan Carlos da Silva Ochoa y María José García-Galán San Miguel.

Su trayectoria profesional se inició como ayudante de Universidad en Manheim (Alemania). Volvió después a España para trabajar en la Universidad Pablo Olavide, de Sevilla. Ingresó como magistrada en los juzgados de Ponferrada en 2011. En 2014 fue asesora del Ministerio de Justicia para trabajar en reforma legislativa y cooperación judicial internacional. Formó parte del comité de redacción del protocolo adicional al convenio sobre el trabajo forzoso y su redacción para la OIT. También ha trabajado en proyectos en Azerbaijan, Panamá, Turquía y Serbia. Después de pasar por el decanato de Ponferrada, ocupa plaza en un Juzgado de Primera Instancia de la capital.

Su anterior experiencia en el TEDH ya resultó un presagio de la vertiente europea de su carrera: ««Analizamos casos desde la perspectiva de la reclamación por infracción/alegada vulneración de alguno de los Derechos del Convenio Europeo de Derechos Humanos». Era factible en aquella época «estar analizando casos civiles, administrativos, penales o laborales, en función de la reclamación que se realice, pero el análisis es muy distinto al que realizo como juez en el juzgado. En esos casos procedimiento se dirige contra un Estado firmante del convenio como garante de esos derechos y la perspectiva del análisis cambia por completo. Este cambio en la forma de analizar los asuntos me parece muy enriquecedor. El ambiente internacional de trabajo, con compañeros de más de cuarenta países de proveniencia, con esta atmósfera cooperativa, multicultural y multilingüe, es muy estimulante».

Los candidatos debían contar con experiencia reconocida en derechos humanos y control de la detención. Además, debieron acreditar un elevado conocimiento de uno de los dos idiomas oficiales del Consejo de Europa (inglés y francés) y, al menos, suficiente conocimiento pasivo del otro.

Las candidaturas tenían que reunir las condiciones de participación establecidas por el Convenio europeo para la prevención de la tortura y de las penas o tratos inhumanos o degradantes. Entre ellas, ser personas de elevada moralidad, conocidas por su competencia en materia de derechos humanos o experiencia profesional.

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