lunes 25/10/21
Tribunales

La defensa de La Mari dice que la Caja «tenía otra Caja»

Alega dilaciones indebidas y se pregunta dónde están los 5,5 millones
lamari
Un momento del juicio celebrado estos días. RAMIRO

Juan Carlos Zataraín, letrado defensor de la familia acusada de estar detrás de una supuesta estafa piramidal en Caja España valorada ahora en 5,5 millones de euros tras el recuento de las entregas, considera que la entidad financiera funcionaba como un banco que dentro tenía otro banco: «Había otra Caja dentro de la Caja», aseguró en el turno de informes que ayer cerró el juicio y lo dejó visto para sentencia, tras tres semanas de interrogatorios.

El abogado de los acusados, que se exponen a 7,5 años de prisión por estafa en el caso de la esposa, 1,5 años el marido y hasta 200.000 euros de responsabilidad civil subsidiaria en el caso del hijo a título de partícipe lucrativo, se preguntó ayer a dónde ha ido a parar el dinero «porque mis clientes viven demasiado frugalmente como para tener más de cinco millones escondidos en el jardín», ironizó durante su intervención, que se prolongó por encima de las dos horas.

Para el caso de que se dicte una sentencia condenatoria contra sus clientes, alegó la existencia de una atenuante cualificada de dilaciones indebidas, por los retrasos que ha sufrido la causa, detectada en 2011 y no juzgada hasta este mes: «La justicia que llega tan tarde ya no es justicia», aseguró.

Más control

"Me voy con la sensación de que 'habemus un chivo expiatorio'", asegura el abogado defensor

«Me voy con la sensación de que ‘habemus chivo expiatorio’», aseguró el penalista, que lamentó que la Caja no tuviera un mecanismo de control que alertara de que a su clienta le habían concedido 475.000 euros en créditos en menos de medio año: «Eso prueba que eran conocedores de lo que hacía la acusada. Y lo sabían porque ella solamente cumplía sus órdenes. No podía ser una estafa piramidal, porque no hay sistema de ese tipo que aguante ocho años».

«Tenemos el papel», aseguró el letrado que le dijeron sus superiores a la sospechosa en relación con un supuesto documento de entrega de cantidades a cuenta. «No seas tonta, que lo vamos a arreglar, tú solamente reconócelo», afirmó el representante procesal de la principal investigada.

Ni ella, ni su marido ni su hijo recurrieron al último turno de palabra. «Nos remitimos a lo que ha dicho nuestro abogado». Antes había intervenido el representante de Unicaja para tratar de reducir el montante de la responsabilidad civil subsidiaria.

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