sábado 16/1/21
El impacto de la crisis

El desempleo juvenil en León está ya a niveles que sólo supera Grecia

La pandemia ha elevado la tasa de paro de los menores de 25 años por encima del 40%
Solicitante de un trabajo tras la pandemia en las oficinas de empleo. JESÚS F. SALVADORES
Solicitante de un trabajo tras la pandemia en las oficinas de empleo. JESÚS F. SALVADORES

La crisis ha tenido un gran impacto laboral entre la población menor de 25 años. Durante las primeras semanas de pandemia fueron de los primeros en perder sus contratos mayoritariamente temporales y ahora son uno de los sectores a los que más está costando arrancar. El día que se celebra internacionalmente la juventud, hoy, lleva la sombra de la preocupación de miles de jóvenes que se encuentran con una tasa de paro cercana al 42%, porcentajes solo comparables a Grecia, según el cruce de datos entre la EPA del segundo trimestre del año y los aportados por Eurostat, oficina de la UE. No en vano los jóvenes han recibido un segundo impacto con la suspensión de los contratos temporales a partir de marzo y abril, que son los más comunes entre los menores de 25 años.

Además, mientras que las afiliaciones de adultos tras la pandemia fue de un 75%, la de los menores de 25 años apenas alcanzaron el 15%, por lo que el ritmo para acabar con esta situación tiene perspectiva de ser lento.

A este respecto, el informe del Injuve Juventud en riesgo: análisis de las consecuencias socioeconómicas del Covid-19 sobre la población joven en España, sostiene que el actual estado de alarma ha introducido un nuevo eje de diferenciación en el mercado laboral, basado en el trabajo en los servicios esenciales y no esenciales. «Se podría aventurar que las personas ocupadas en los servicios esenciales, al margen de las implicaciones a nivel físico y psíquico, van a tener mayores probabilidades de continuar con su trayectoria laboral anterior», apunta. En este sentido, se repite la desventaja de partida de las personas jóvenes: frente al 45,0% de la población entre 30 y 64 años, el 52,5% de la población joven empezó la crisis trabajando en sectores de no esenciales que, durante meses, han visto suspendida su actividad (salvo en los casos que ha sido posible el teletrabajo). Según el propio Banco de España, estos sectores son susceptibles de sufrir con mayor virulencia las consecuencias de la crisis económica derivada del Covid-19. El resultado final es que la tasa de actividad en estos momentos en León es del 52%. Pero el drama se mide a través de la tasa de paro juvenil, que muchas veces en su lectura resulta engañosa ya que muchas de estas personas no están buscando trabajo, sino estudiando. No obstante, son población activa, mientras que la tasa de desempleo juvenil es el porcentaje de desempleados del grupo de edad de 15 a 24 años de edad en comparación con la mano de obra total en dicho grupo de edad —incluye tanto a los jóvenes que están trabajando como a los desempleados pero no económicamente inactivos, es decir, jóvenes que no están trabajando y que o están disponibles para trabajar o buscando trabajo—, baremo por el que se mide Eurostat. La dispersión del desempleo juvenil entre las regiones de la zona del euro sigue siendo más alta que en la EU-28, oscilando desde el mínimo de 7,1 % en Alemania hasta el máximo elevado del 47,3 % en Grecia.

Y el Instituto de la Juventud advierte de manera alarmante en su informe: «A corto plazo, podemos empezar a intuir que los jóvenes sufrirán especialmente las consecuencias que el fin del estado de alarma y de los Erte. En todas las ramas de actividad, las probabilidades de ocupar un puesto de trabajo vulnerable son siempre mayores para la población más joven».

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