martes 26/10/21

El desvío de camiones a la autopista no pasó de la intención

Se trataba de aliviar la densidad de tráfico por las travesías urbanas de la N-120; una cuestión de seguridad de las personas, según definieron los impulsores de este acuerdo, que implicó una colaboración administrativa y presupuestaria del Gobierno central y de la autonomía; se trataba de bonificar el paso de camiones por la vía de peaje, para sacra un millar de ellos del curso de la nacional, y aminorar el runrún diario que sufren los vecinos. Un tormento que relatan y que se puede comprobar en los aledaños del paraje. Pero el desvío nunca llegó a aplicarse. Se acordó en otoño de 2017; y cuando parecía que estaba a punto de convenio, con directrices de las diferentes áreas de gestión implicadas en el proceso, quedó colgado en el alero del Ministerio, antes de Fomento, como daño colateral del cambio de ejecutivo y la moción de censura que en los albores del verano de 2018 mandó al PP a la oposición y al PSOE a la Moncloa. Y los camiones mantienen el tormento diario para los vecinos del pasillo urbano que describe la N-120 en el trecho más próximo a la capital leonesa; contra pronóstico, y con todas las condiciones definidas para aplicar el alivio; el desvío de pesados en los 32 kilómetros de la N-120 al oeste de la ciudad de León se iba a sujetar con una bonificación de hasta el 75% del coste. El importe de la alternativa se iba a compensar a la concesionaria de la autopista con aportaciones solidarias de la Junta y del Gobierno. Hace tres años que debería de estar activo; pero jamás llegó a ser una realidad.

El desvío de camiones a la autopista no pasó de la intención