sábado. 02.07.2022

Efectivos del Cuerpo Nacional de Policía procedieron ayer a la detención de una persona, tras hallar indicios de su presunta vinculación con el crimen de Obispo Almarcha, que ocurrió durante el confinamiento de 2020. Se trata de un tercer sospechoso, del que no han trascendido más datos por el momento.

El Juzgado de Instrucción número 1 de León había decretado de nuevo y por un periodo de un mes el secreto sumarial de la causa, al entender que existían indicios suficientes como para plantearse la posibilidad de incriminar a una tercera persona, relacionada con la víctima de forma indirecta. La decisión se adoptó a mediados del pasado mes de enero.

La investigación ha abandonado definitivamente las vías que contemplaban la opción de vincular los hechos a un familiar directo o a su última pareja sentimental, puesto que de las indagaciones practicadas se ha concluido que no se sostiene tal hipótesis y se apoyaba en la tesis de que en pocas fechas se podría producir una detención.

Todo ocurrió la noche del 24 de marzo. En los alrededores del número 5 de la calle Obispo Almarcha, ubicada en el barrio del Ejido, se había producido una discusión con fuertes gritos entre una mujer, propietaria de un conocido bar cercano a la zona, y un individuo al que se trató de localizar inmediatamente, tras haber abandonado el lugar de los hechos. El cadáver fue hallado al día siguiente, después de que una vecina alertase a la familia de que la luz de la casa llevaba encendida todo el día. El cuerpo de la víctima presentaba numerosas puñaladas y evidencias de haber sufrido un ataque muy violento.

Problema de competencias

El auto que dilucidó en favor de Instrucción 1 las competencias de la investigación judicial (tras surgir una diatriba en torno a la idoneidad de asignarlo a Instrucción 4), refería la existencia de dos sospechosos iniciales. «El examen de las diligencias hasta ahora practicadas muestra que el fallecimiento violento de la víctima se produjo en el interior de su domicilio, no presentando la puerta de dicha vivienda signos de estar forzada, lo que sugiere que el autor del hecho debió entrar con el consentimiento de alguno de los moradores. Tal circunstancia apuntaba hipotéticamente a dos posibles autores del homicidio.

Las investigaciones policiales parecen haber descartado las dos posibilidades y ahora la Policía Nacional atribuye la presunta autoría de los hechos a una tercera persona.

El examen de las diligencias revela que la persona que encontró a su madre muerta en el interior de su domicilio fue uno de sus hijos «habiéndose detectado algunas incoherencias entre las razones que dio en su llamada al 091 y luego al Juzgado de Instrucción 1 al declarar como investigado. El aludido presentaba erosiones en los nudillos que podrían ser compatibles con los apuñalamientos que según el informe de autopsia sufrió la fallecida, y existían testimonios de personas del entorno de la víctima que sugerían una mala relación entre ésta y su hijo», según refleja el auto de la Audiencia.

El Ministerio Fiscal, por su parte, «señalaba en su extenso informe del día 1 de diciembre de 2020, que si bien el compañero sentimental de la fallecida, ha podido faltar a la verdad en cuanto a la inexistencia de tensión en la pareja en los días inmediatos al fallecimiento de la mujer», lo que es desmentido por testigos del entorno de la propia víctima. «No se aprecian datos concluyentes que determinen indicios claros de su participación en los hechos», sostenía el documento.

Causación de la muerte

Ya en aquellas fechas la instrucción judicial barajaba asimismo «la posibilidad de que pudieran haber participado en la causación de la muerte otras dos personas investigadas por el juzgado, en cuyo domicilio se ordenó una entrada y registro por el Juzgado de Instrucción número 1 (Auto de 26 de marzo de 2020), personas que no tienen ni han tenido parentesco ni relación sentimental alguna con la fallecida». Ello descartaba la idoneidad de otorgar a Instrucción 4 (Violencia sobre la Mujer) la dirección judicial de la investigación.

La perspectiva que se presenta ahora sugiere la apertura de una vía alternativa que permitiría el esclarecimiento del caso. Camino de los dos años desde que ocurrieron los hechos, la Policía Nacional insiste en que los primeros momentos posteriores a lo sucedido, que a tenor de la experiencia siempre se antojan fundamentales, contaron con una circunstancia fatal para el devenir de las operaciones: el confinamiento.

En esas circunstancias, seguir el movimiento de las personas sospechosas se volvió prácticamente imposible, las comunicaciones telefónicas apenas habían podido arrojar datos relevantes a la hora de formular una acusación y en esas circunstancias, incluso la familia se había quejado en alguna ocasión en su ámbito privado de no tener noticias de cómo marcha el asunto.

Detenido un nuevo sospechoso por el crimen de Obispo Almarcha de 2020