miércoles. 30.11.2022
Vía de agua en el túnel del AVE

Dieciocho años de los túneles de Pajares, doce de retrasos y 1.100 M€ de sobrecoste

La obra estrella de la Variante provoca aún trasvases de agua a Asturias y todavía necesita más de un año de pruebas con trenes
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Sabían que se enfrentaban al segundo túnel del mundo más complejo geológicamente por las peculiariedades de la Cordillera Cantábrica. Cuando a mediados de 2005 las tuneladoras comenzaron a perforar la montaña, nada hacía presagiar —salvo los problemas de filtraciones, que los técnicos esperaban encontrarían en el camino, pero probablemente no en la dimensión con que sucedieron— los avatares de la mayor obra de ingeniería que en esos momentos se ejecutaba en Europa.

Dieciocho años después de que el Consejo de Ministros, con José María Aznar al frente aquel 21 de febrero de 2003, autorizara los contratos de proyectos y obras de los dos túneles gemelos (con una longitud de 24,5 kilómetros cada uno, entre La Pola de Gordón y La Cortina, a doce kilómetros de Campomanes), los trenes aún no circulan por allí. El plazo fijado era de cinco años para su construcción y uno más para la instalación de la vía y todos los sistemas de circulación, con el anuncio de conectar en menos de media hora las ciudades de León y Oviedo. Una infraestructura subterránea diseñada para llevar la alta velocidad ferroviaria al Principado presupuestada en 1.085 millones y cuyo gasto actualmente suma ya 2.200.

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Con una media de profundidad de 800 metros, las inundaciones en ambas bocas por las filtraciones de agua procedentes, fundamentalmente, de fuentes, arroyos, lagunas, manantiales y hasta ríos de la parte leonesa (con daños medioambientales en los municipios de La Pola de Gordón y Villamanín) representaron un auténtico tormento para los técnicos. «Ya conocíamos los problemas que tendríamos con el agua por las dificultades geológicas de la Cordillera Cantábrica.

Hubo inundaciones, una de ellas muy grande en la galería de Buiza», explica el geólogo asturiano José Antonio Sáenz de Santamaría, quien trabajó en los túneles durante quince años desde 2003. También vicepresidente de la Plataforma Tecnológica de Túneles Pajares (PTTP), incide en que «todos los túneles del mundo drenan agua, teníamos que evitar que entrara en el espacio destinado a la circulación de los trenes, el llamado gálibo del túnel».

De Ejecutivo en Ejecutivo

Desde su nacimiento en papel, la obra conoce ya cuatro presidentes del Gobierno de España

Abordar las tareas de impermeabilización fue una labor que requirió una larga planificación. «Se dejó desaguar (con imágenes de auténticas cascadas que salían de los túneles hacia el exterior) para inyectar después, tras conseguir secar». Obligó a un cambio de proyecto y comenzaron a toparse con la crisis económica, falta de presupuesto para insuflar más dinero a los túneles de Pajares, y, también, con vaivenes periódicos en la filosofía de cómo debía ser el ancho de las vías.

Desde la PTTP están convencidos de que la principal explicación a la demora de esta puesta en marcha de los túneles, enclavados en el trazado de la denominada Variante de Pajares (los 50 kilómetros entre La Robla y Campomanes, en la línea de alta velocidad León-Asturias, en el Corredor Norte-Noroeste) se debe a las «dificultades» presupuestarias. «La crisis y los recortes impuestos por el Gobierno, con la llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa en 2011», con el fin de cumplir los requisitos de reducción del déficit exigidos desde la UE, supusieron un frenazo en las inversiones públicas.

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Sáenz de Santamaría enfatiza, de todas formas, que los túneles estuvieron finalizados en el calendario marcado cercano a los cinco años: con una media de avance de 20 metros al día y —recuerda— incluso hubo una jornada que se estableció un récord mundial con 54, al igual que el mes que consiguieron sumar 1.000 metros. En septiembre de 2009 se logró calar (encontrándose las dos bocas) el túnel oeste (la vía izquierda, dirección Madrid), con presencia del presidente de aquel instante, José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras que a mediados del año siguiente, llegó el turno para el túnel este.

Desde entonces, periodos de parón por falta de fondos, tareas de impermeabilización, labores de instalación de vía, infraestructuras paralelas de circulación, sistemas de seguridad, la pandemia... Aún resta la colocación de las instalaciones de ventilación y otros aspectos.

Y la prueba de fuego llegará con los testajes sobre la vía con trenes convencionales, tanto los destinados al tráfico con pasajeros, como los de mercancías.Requerirá al menos entre ocho meses y más de un año de pruebas. La última palabra la tendrá la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), encargada de certificar la viabilidad de esas vías para la circulación. En las previsiones más optimistas, el tráfico comercial tendrá que esperar al menos hasta el verano de 2022.

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Los túneles aguardan todavía la instalación de los sistemas de ventilación, con extractores y detectores de humos y gases, señalización y otros temas esenciales para la circulación. Cuando la empresa entregue la obra finalizada a Adif, un tren laboratorio (una máquina Talgo BT destinada a vías de ancho ibérico) comenzará las pruebas en toda la línea desde León, cuyo tramo hasta la La Robla sigue aún en obras. Testajes en vía y catenaria, que conseguirán el visto bueno de la AESF en una primera etapa, para comenzar después los ensayos con trenes ya comerciales, previsiblemente los Alvia Avril y el 130, y las pruebas con los sistemas de frenado Asfa y ERTMS para que la Agencia certifique finalmente la idoneidad de este tramo para la circulación. Los túneles de Pajares, incluidos en el Plan de Infraestructuras del Transporte 2000-2007, suman ya cuatro presidentes del Gobierno (Aznar, Zapatero, Rajoy y Sánchez) y varios ministros de Fomento, el primero de ellos, Francisco Álvarez Cascos, colocó —pocas semanas antes de las elecciones de 2004— la primera dovela de la obra en la entrada de los túneles por La Pola de Gordón y ese mismo día (el 11 de febrero) hizo lo mismo en Pola de Lena. La Variante, incluidos los túneles, se acerca ya a los 4.000 millones de euros, 80 por cada uno de sus 50 kilómetros.

Las obras no han terminado 18 años después y continúa la fuga de agua de León hacia Asturias, según denuncian las poblaciones afectadas en Villamanín y La Pola de Gordón. Sin embargo, la PTTP remarca que «el tema del agua está controlado, se queda arriba, en la superficie y no afecta al interior del túnel; está limpio para su explotación».

Dieciocho años de los túneles de Pajares, doce de retrasos y 1.100 M€ de sobrecoste