viernes. 01.07.2022
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Objeto Volante no Identificado retratado en los añso 60. DL

Estados Unidos ha dado un paso impensable después de 50 años: el Pentágono ha reconocido por primera vez decenas de casos de ovnis avistados en los últimos 18 años. España ya ha hecho lo mismo y el Ministerio de Defensa admite tres expedientes ovni en León. En un apartado pueblo de la provincia, en Puente Almuhey, cinco hombres y dos mujeres descubrieron en 1968 que el universo encierra misterios. Hace hoy 25 años, este periódico rescató el testimonio de los supervivientes, actualmente fallecidos. Pero los papeles conservados de aquel momento permiten recuperar las declaraciones que la Inteligencia del Ejército del Aire conservó celosamente durante años y que ahora que EE UU se ha liberado de un secreto a voces vuelven a tomar actualidad.

La Inteligencia del Ejército del Aire desclasificaba en mayo de 1997 expedientes X correspondientes al avistamiento de ovnis el 24 de noviembre, el 8 y el 10 de diciembre de 1968 en Puente Almuhey. Los doce folios que forman parte de esta documentación, confidencial hasta 1993, recogen los testimonios de siete testigos que, por separado y sin ningún tipo de relación, observaron dos casos diferentes de «fenómenos extraños» en La Espina, una confluencia de colinas en el límite de León con Palencia. Los interrogatorios e investigaciones realizados por Defensa fueron zanjados en un mes, pero los militares admitieron que «de una manera muy remota, podría tratarse del ocaso de la Luna o de algún planeta».

El 13 de diciembre de 1968, el jefe del Sector Aéreo en el Aeródromo Militar de León recibió una carta firmada por el jefe de estación de ferrocarriles de La Robla con destino en Puente Ahnuhey, en la que comunicaba «la visión de un artefacto volante no identificado». En ese mismo  papel no aparecían nombres ni fechas ni lugar alguno que facilitara  las labores de investigación a los dos capitanes del Arma de Aviación que se encargaron del fenómeno.

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 Imagen del 5 mayo de 2004, captada por los tripulantes de un avión de la Secretaria de la Defensa Nacional de México cuando realizaban su vigilancia cotidiana, durante la cual detectaron 11 objetos voladores no identificados. EFE

Abierto oficialmente el caso, se llevaron a cabo los primeros y últimos interrogatorios a los siete testigos que aseguraron haber visto fenómenos extraños en un área inmediata a Puente Almuhey, entre las coordenadas 4Y 47' a 4Y 49' de latitud norte y 4Q 55' a 4Q 57' de longitud oeste (este punto coincide exactamente con el límite de la carretera entre León y Palencia, en sentido a Guardo). Ninguno  de ellos negó lo sucedido y así el Mando Operativo Aéreo redacta un informe en el que refleja vagamente lo acontecido. 

Las primeras investigaciones llevaron a una conclusión francamente superficial: los avistamientos siempre habían ocurrido entre las 19 y las 22 horas.

Sin embargo, en el mismo informe se aclara que las observaciones realizadas fueron de dos tipos diferentes: unas vistas por diversas personas de Puente Almuey durante los días 8 y 10 de diciembre de 1968, siempre en grupo; y otra divisada por tres personas el día 24 de noviembre del mismo año, de los cuales dos eran un matrimonio y un tercero que no guardaba relación alguna con los anteriores.

Las experiencias vividas el 24 de noviembre se referían a un objeto de forma circular, de dos metros de diámetro aproximadamente, cuya distancia fue variando para los tres testigos: el matrimonio aseguró que el platillo volante se acercó  a ellos, por lo que no pudieron determinar el espacio que les separaba; y el segundo caso -un joven de 19 años- afirmó que durante el tiempo en que lo observó (un cuarto de hora) pudo calcular una distancia de 500 a 1.000 metros. Estas mismas personas dijeron no haber escuchado ruido alguno en el aparato, pero sí cómo el disco luminoso se descompuso en otros tres platillos idénticos y después se regeneró en uno solo. No lo vieron marchar, pues -según su declaración-  sufrió una metamorfosis, transformándose primero en una especie de triángulo y después ascendiendo la base del mismo, al mismo tiempo que mientras subía, las luces de la parte baja del artefacto se fueron convirtiendo en negras.

Las observaciones del 8 y 10 de diciembre aludían a la visión de una luz potente, entre blanca y amarilla, de pequeña dimensiónestacionada en el espacio (según algunos testigos hasta una hora y media), cuya distancia no pudieron precisar en la mayoría de los casos y cuya altura estimaban de unos 300 a 500 metros, desapareciendo en dirección suroeste, coincidieron todas las manifestaciones. Nadie, además, apreció forma alguna al objeto ni ruido que proviniese del mismo. El 14 de enero del año siguiente (1969), los responsables del Aeródromo de León envían a sus superiores en Madrid el informe definitivo y detallado de los hechos, en el que no se olvidaba que «consultado al meteorólogo del aeródromo, no se encontró similitud con ningún fenómeno atmosférico que se hubiese producido durante esos días».

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Un grupo de objetos voladores no identificados, entre nueve y once según los observadores, fueron filmados por un cámara aficionado y por un fotógrafo mientras se desplazaban en formación simétrica sobre el cielo en Sibiu (centro de Rumanía). EFE

Esta misma apreciación, la atmosférica, fue tenida en cuenta tiempo más tarde por los mandos militares de la Primera Región Aérea, que al elaborar el expediente definitivo destacaron la improbabilidad de que los efectos ópticos del ocaso de la Luna o de un planeta muy brillante pudieran confundir a los testigos hasta el punto de hacerles creer que se trataba  de avistamientos de ovnis. «Dada la confusión que presenta la información y las discrepancias  que se aprecian en las declaraciones de las personas que vieron estos objetos, no se puede determinar la naturaleza de los mismos», recoge una carta confidencial dirigida al teniente general jefe del Estado Mayor del Aire de 25 de enero de 1969.

A partir de esta fecha, Defensa dio por zanjado el caso. Más de veinte años después, este mismo ministerio decidía sacar a la luz los papeles por considerar que no pueden atentar contra  la seguridad del Estado. Junto a los tres de León, más de 80 expedientes X de todo el territorio nacional han permanecido celosamente guardados en los archivos de la Biblioteca Central del Ejército del Aire, con un sello que resalta su confidencialidad.

"Nadie me lo quitará de la cabeza"

«Lo que vimos no me lo quita nadie de la cabeza», decía hace hoy 25 años en tono sincero uno de los testigos de avistamientos ovni en Puente Almubey. 29 años después seguía sin querer «pregonarlo a los cuatro vientos»,  pero aseguraba haberlo llevado «clavado en la cabeza» durante toda su vida. Como la suya, las declaraciones de otras seis personas marcadas por la misma experiencia permanecían desde 1968 «clasificadas» en los archivos de Defensa.

Hoy, una vez que han salido a la luz, aparecen nuevos nombres. Según consta en los testimonios recogidos por dos capitanes del Arma de Aviación, los primeros «fenómenos extraños» fueron observados por un matrimonio y por un mecánico de 19 años. Era un frío y oscuro 24 de noviembre, a las diez de la noche, cuando la pareja de Puente Almuhey avistó un «platillo volante metálico parado  en el valle», renueva la memoria el esposo, 29 años después, mientras hacía un esfuerzo por señalar el punto exacto: una confluencia de colinas entre León y Palencia conocida como La Espina. «Aquí estaba posado», dice a la vez que toca con el índice en el suelo. Su mujer, ya fallecida, le acompañaba en el coche.

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 Fotografía cedida en 2012 por Red Bull Stratos que muestra al deportista austríaco de alto riesgo Felix Baumgartner durante su salto estratosférico sobre los cielos de Roswell (EEUU), la ciudad a la que dio fama un supuesto incidente con un ovni en 1947. EFE

«Veníamos de Guardo. Habíamos cenado. Era un domingo  o una fiesta -quiere recordar-. Por esta carretera no pasaba ni un solo coche, así que estábamos solos. De repente me dice la mujer: ¿pero tú no lo ves? Claro que lo estaba viendo. Yo le preguntaba lo mismo y me contestaba lo que yo, que sí, que era un platillo como los que pintan. Los dos estábamos de acuerdo: lo que fuera, lo teníamos  enfrente». Este mismo testigo, vecino de Puente Almuhey, relata con asombro cómo el aparato, «quizá un invento de los americanos»,  se empezó a mover en silencio,  «sin un solo ruido», narra cada vez más emocionado. «Sentimos mucho miedo, tanto que arrancamos el coche y nos fuimos para casa». Allí se lo contó a su padre, que no le creyó: «Si estuvieras en la cama no lo habrías visto», le dijo.

Nunca más se acercó a aquel lugar para buscar más explicaciones que las que se llevó en su mente. Los del pueblo bromeaban con él y su esposa, y les decían «mira si te llevan», pero no dieron más vueltas al asunto. Junto a este matrimonio, un joven de 19 años, mecánico en Puente Almubey,  tuvo el mismo  avistamiento  y así lo registró Defensa.

Él iba en su furgoneta hacia Guardo, con su novia, después sería su mujer, y otros dos amigos. Tuvieron que parar el coche «porque un inmenso platillo estaba al
lado de la carretera
. Durante diez minutos, a pesar de la oscuridad, lo vimos», relataba entonces uno de los tres como si se tratara de un cuento. «Era de metal y no hacía ruido. Como éramos jóvenes no nos dio miedo, pero sí nos asustamos cuando lo vimos desaparecer: se desintegró en el mismo sitio donde se mantenía, no se fue ni se movió. Fascinante». Su esposa declaró hace 25 años a este periódico que vio «lo mismo que mi marido, una luz oculta en el monte. Era demasiado intensa para poder seguirla y poco a poco se fue apagando hasta desaparecer».  «Con los años lo hemos recordado en casa, pero ni nuestra propia hija nos ha creído, se reía cuando lo contamos», dice.

El mismo día, un médico residente en Guardo, que visitaba varios pueblos de León, tuvo una experiencia que jamás fue conocida por los servicios de Inteligencia del Ejército del Aire. Según recuerdan los mismos testigos, a este médico se le paró el coche en la misma noche de noviembre y en La Espina. Se le movió fuertemente mientras pasaba el platillo. Momentos después le vieron asustado en Puente Almuhey donde contó su historia con nerviosismo.

El teatro de la luna

El avistamiento más extraño ocurrió los días 8 y 10 de diciembreUn jefe de Estación, el de La Robla destinado a Puente Almuhey, un guarda agujas, una mujer y un industrial forman parte del segundo expediente archivado por las Fuerzas Armadas. Uno de los ferroviarios ya está muerto yel otro vive en Valladolid, aunque su estado  de salud no le permite recordar. En esta ocasión se trató del avistamiento de una intensa luz que se descomponía en otras tres iguales. «Lo que vieron no fue ninguna tontería», dice una vecina de Puente  Almuhey, intentando defender el respeto de sus vecinos. «No fue ni la Luna, ni una estrella fugaz, fueron ovnis», recalca.

Eco en la prensa

La noticia no fue obviada en los periódicos de la época. Los titulares decían: «Platillo volante en Puente Almuhey». La información caló hondo en toda la comarca, explicaron los periodistas, a la que concedieron el mayor crédito «puesto que las personas que fueron testigos del inusitado acontecimiento son gente de la mayor responsabilidad y seriedad». La noticia seguía diciendo que «sobre las siete de la tarde del ocho de diciembre se vio un platillo volante en Puente A]muhey. Volaba como a unos 200 metros de altura y permaneció parado tres horas. El platillo fue visto por el jefe de Estación, que lo comunicó a su familia y seguidamente a los jefes de estación de Prado de la Cruz Peña y de La Espina, y un guarda agujas de Puente Almuhey. Todos ellos con algún temor vieron durante más de media hora el ingenio, apreciando que sobre las diez de la noche desaparecía, sin distinguir dónde. Del artefacto emanaba una luz blanca que se apagaba de vez en cuando». Era el 12 de diciembre, justo dos días después de que tuviera lugar el último avistamiento guardado en secreto por el Ministerio de Defensa.

Todo por Estados Unidos

Responsables del Pentágono afirmaron este martes ante el Congreso de EE UU que están seguros de que sus militares se han encontrado con objetos o fenómenos aéreos no identificados y elevaron a 400 las alertas recibidas desde 2004. Por primera vez en más de 50 años, el Congreso acogió una audiencia sobre ovnis en la que testificaron el subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad de EEUU, Ronald Moultrie, y el subdirector de la Inteligencia Naval de EEUU, Scott Bray.

Durante la sesión ante un subcomité de Inteligencia de la Cámara baja, varios legisladores hicieron hincapié en que el motivo de la audiencia era acabar con los estigmas sobre este tema para que los militares informen a sus superiores cuando se encuentren con un fenómeno de este tipo.

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La bandera estadounidense cuelga de la fachada del Pentágono. EFE

El presidente del subcomité, el demócrata André Carson, que representa un distrito de Indiana, recordó que hace más de medio siglo el Gobierno de EEUU puso punto final al proyecto "Blue Book", que analizó 12.618 ovnis detectados por la Fuerza Aérea del país entre 1952 y 1969.

Años más tarde, en 2017, los legisladores supieron que el Departamento de Defensa había iniciado de forma discreta un proyecto similar para seguir lo que EE UU ha dejado de llamar ovnis para denominar fenómenos aéreos no identificados; y el año pasado el Congreso redactó las reglas para esta iniciativa.

Una oficina para analizar ovnis

Moultrie explicó que en el año fiscal 2022 (que empezó en octubre pasado) el Pentágono ha creado una oficina para supervisar la recopilación, tratamiento y análisis de cualquier encontronazo con ovnis o fenómenos de este tipo, que no siempre son objetos.

Por su parte, el subdirector de la Inteligencia Naval de EEUU, Scott Bray, mencionó un informe oficial publicado hace casi un año donde se afirmaba que el país ha detectado entre 2004 y 2021 un total de 144 fenómenos aéreos no identificados, y añadió que esa cifra ha subido hasta 400.

La razón de ese incremento es que los soldados han comenzado a informar más de este tipo de fenómenos, gracias al trabajo que se está haciendo para acabar con el estigma, el aumento de sistemas como drones en el espacio aéreo de EEUU y la mejora de los sensores y radares para detectarlos.

El subdirector de la Inteligencia Naval señaló que, tras culminar el análisis, es probable que los ovnis caigan en categorías como interferencias en radares, fenómenos atmosféricos naturales, programas de desarrollo del Gobierno o la industria de EEUU o sistemas de adversarios extranjeros.

"Y hay otra casilla que nos permite meter casos difíciles, y la posibilidad de sorpresas y de descubrimientos científicos potenciales", indicó. Pese a sus estimaciones, Bray no descartó que el número de 400 descienda, ya que algunas de esas alertas se basan solo en testimonios de personas, mientras que muchas otras están apoyadas por sistemas de medición más objetivos, como sensores o radares.

18 ovnis sin medio de propulsión a la vista

El legislador demócrata Adam Schiff se mostró intrigado ya que el informe de junio del año pasado, difundido por la oficina de la directora de Inteligencia Nacional de EEUU, recogía 18 fenómenos aéreos no identificados, que aparentemente disponían de una tecnología sofisticada y que volaron sin "ningún medio de propulsión discernible".

En ese sentido, preguntó a Bray si EEUU sabe de algún adversario extranjero capaz de hacer volar objetos sin un medio distinguible de propulsión, a lo que el subdirector de Inteligencia Naval respondió que no tienen constancia de que ningún rival pueda hacerlo.

"Simplemente diría que hay una serie de eventos sobre los que no tenemos ninguna explicación", dijo Bray, quien agregó que este tipo de objetos son los que más les interesan.

Durante la sesión, los responsables del Pentágono ilustraron sus palabras con vídeos de ovnis, aunque muchas veces la explicación puede ser simple.

Un triángulo que podría ser un dron

En uno de ellos, que según Bray fue grabado en las costas de EEUU, detectaron un triángulo reflectante que podía verse con gafas nocturnas y que suponen que podría tratarse de un dron, precisamente porque el uso de este tipo de lentes facilitaría el reflejo de una forma triangular.

Otro de los legisladores, el republicano Eric Crawford, preguntó a los funcionarios de Defensa si podían ofrecer un ejemplo concreto de un objeto cuyo origen no sea natural y que no pueda atribuirse a los seres humanos.

Bray citó un vídeo grabado en 2004 por un caza de la Armada del portaaviones nuclear USS "Nimitz": "Tenemos datos sobre eso y es algo que simplemente sigue sin resolverse".

EE UU reconoce por primera vez expedientes ovni y España lo hace con tres en León