domingo 24/1/21
| Reportaje | La influencia del astro |

El fin del mito de la luna llena

Un estudio sobre 13.125 nacimientos registrados en el Hospital de León demuestra que la fase lunar no influye
Estadística, física, astronomía y lógica puestas al servicio de la ciencia pueden acabar con la leyenda. Y así ha pasado una vez más. La Asociación Leonesa de Astronomía (ALA) y el servicio de Ginecología del centro hospitalario han dado a luz un estudio que demuestra, contra la creencia popular, que no nace más niños en luna llena. Los autores del estudio, Saúl Blanco Lanza (secretario de ALA), Ricardo Chao (vicepresidente de ALA) y el doctor Francisco Manrique Ruiz, han cotejado los datos de 13.125 nacimientos registrados en el centro sanitario de los Altos de Nava entre los años 1997 y 2003 con un programa informático que permite determinar cuál era en ese momento la fase de la luna y concluyeron que en todas las fases de la luna nace un número similar de bebés; demostraron, asimismo, que no existen diferencias entre los nacimientos de uno y otro sexo. Han acabado, en definitiva, con toda una creencia popular. La idea del estudio surgió de Ricardo Chao que quiso desarmar o confirmar, la leyenda que, reconoce, comparten médicos y personal sanitario. «Yo acababa de releer las leyes de la gravitación universal y pensaba que era imposible ese influjo atribuido a la luna», indica. Esas leyes, para los no expertos, indican que la atracción de la luna, o de otro planeta, está en función de una fórmula en la que entran en juego la masa de ambos cuerpos, la distancia y un índice fijo. El resultado al aplicarla desbarata las teorías populares. Es imposible que el cuerpo humano se sienta atraído por la gravedad del satélite terrestre, el tema de las mareas ya es otro cantar. La estadística entró en la segunda fase. Allí, los tres coautores del trabajo, compararon los datos informatizados de nacimientos, que guardaba el doctor Manrique, seleccionaron los registrados por parto natural y los pusieron, con un programa astronómico, en el estado de la fase lunar. El resultado, el esperado, no hay ninguna diferencia. Como dato curioso, se podía ver que en fases de luna llena se producía, incluso, un número menor de partos naturales, «aunque las diferencias entre los cuatro valores (fase creciente, plenilunio, fase menguante y novilunio) no son estadísticamente significativas». El mayor número de partos tuvo lugar en fase creciente, confirma este trabajo. Cada día nacen en el Hospital de León, recogen Chao, Blanco y Manrique, una media de 5,26 bebés. «El número de nacimientos se distribuye al azar a lo largo del ciclo sinódico», sin que la cifra varíe sensiblemente en función de la fase luna, destacan. Esto ya se sabía, matizan. Pero, por qué la gente sigue creyendo lo contrario. Aquí apuntan varias causas, una es la creencia errónea pasada de generación en generación y popularizada por los medios de comunicación y otra segunda, el registro inconsciente de cada alumbramiento en plenilunio y el olvido del resto de nacimientos. Base de datos Los autores del trabajo admiten que no son nada originales en su planteamiento pero sí más ambiciosos. Aunque las conclusiones y el punto de partida es el mismo en decenas de estudios éste es, quizá, uno de los que utilizan una base de datos más amplia. Y es que se han tenido en cuenta más de 13.000 alumbramientos y un período de seis años. En León, recuerdan ya se hizo un informe (con idénticas conclusiones) sobre los alumnos de un instituto, mirando sus fechas de nacimiento y la efeméride lunar.

El fin del mito de la luna llena