viernes. 03.02.2023

Enero entra a la carrera

Los propósitos de año nuevo para purgar los excesos de la Navidad elevan un 10% las matrículas en los gimnasios. La resaca de las juergas navideñas desemboca en los mostradores de los centros deportivos. Un aluvión de nuevos usuarios, de los que una cuarta parte desertará antes de marzo, como excusa para ordenar la vida
Una de las clases de spinning ayer por la tarde en el Victoria Sport Club.

Para entrenarse en la subida de la cuesta de enero, los Reyes Magos llenan los gimnasios de matrículas. Uno de los propósitos de año nuevo —como apuntarse a cursos de inglés y hacer una dieta con o sin endocrino— con los que los centros deportivos leoneses contabilizan hasta un 10% de altas a lo largo del mes, de las que más de una cuarta parte empieza a desertar a partir de marzo o abril con la operación bikini pendiente. Una fórmula para «ordenar la vida, que ayuda a comer mejor y tener horarios controlados, además de hacer ejercicio», como explica el responsable del Victoria Sport Club, Óscar Fernández, mientras en la sala de máquinas se queman las calorías de los excesos de la Navidad al ritmo de las cintas de correr.

En una de las máquinas suda Francisco Muñiz su «propósito de año nuevo». Vuelve al gimnasio «después de 8 años». Un tiempo en el que la vida le ha forzado a cambiar su sedentarismo por el ejercicio para encontrar un trabajo. El reciclaje laboral que le asaltó cuando, después de un atraco, se vio forzado a cerrar las joyerías que tenía junto a su hermano en Gran Vía de San Marcos, junto a Santo Domingo, y en la calle Cervantes. Ahora es «camionero», pero tampoco logra empleo y enfoca su entrada en el gimnasio como entrenamiento para «sacar el título de guarda jurado». «Me he dejado un poco durante este tiempo. Tengo que perder ocho kilos, quiero hacer pesas y un poco de todo para poder pasar las pruebas», resume sin dejar de acompasar zancadas, rodeado de monitores y usuarios

«Un poco de todo» es la consigna con la que entran los nuevos matriculados, que llegan con «una idea preconcebida» marcada por «las actividades que están de moda». Un catálogo en el que ahora la mayor demanda se centra en «el spinning, la zumba y el pilates», resume Óscar Fernández. «La gente tiene que ser consciente de que lo cambia no es la actividad, sino la actitud, el enfoque para dosificar los ejercicios», aclara, convencido de que «el ejercicio físico es la pastilla para todo». «Antes se veía como el culto al cuerpo, pero ahora hay que entender que lo que se busca es la salud porque el 80% de las enfermedades están ligadas a los hábitos de vida», insiste el responsable del gimnasio, que en estas fechas apunta casi 200 nuevas altas en la lista de usuarios de sus más de 5.000 metros cuadrados de instalaciones. Una actividad en la que se cobijan más de una veintena de negocios privados en la capital.

Un ecosistema al que el mes de enero le hace florecer matrículas, que oscilan entre los 25 y 50 euros de media por poder usar las instalaciones, con independencia del abanico de oferta de actividades que cada uno aporta en su carta de presentación. Un amplio repertorio en el que ya incluso se agrupa la tutela de grupos de running, una afición al alza en la ciudad. «Hay gente que vienen con una necesidad imperiosa de estar aquí, de hacer ejercicio», subraya Óscar Fernández, quien insiste en que la importancia reside en verlo «de manera global». «La excusa del gimnasio sirve para ordenar la vida», recalca.

Y nunca mejor que a primeros de año.

Enero entra a la carrera