martes 28/9/21
Una nueva figura colegial

El enfermero escolar, una asignatura aún pendiente en el aula

Sindicatos y profesores reclaman un sanitario en los colegios para alumnos con enfermedades crónicas, dar medicaciones y educar en salud
El responsable de UGT y enfermero escolar, Javier Sánchez. DL

Controlar el ataque epiléptico que sufre un alumno en el aula, las subidas y bajadas bruscas del nivel de azúcar de estudiantes con diabetes o el respirador que precisa un niño para no atragantarse con sus flemas constituyen el día a día del colegio Antonio Valbuena, el único centro educativo ordinario en León que dispone de una enfermera escolar que atiende estos casos desde su profesionalidad y experiencia.


 

A las instalaciones también acuden alumnos con dificultades motóricas que reciben la ayuda de la enfermera escolar. La trabajadora no está en la plantilla del Antonio Valbuema, pero Sacyl deja que acuda al colegio como garantía de una buena atención sanitaria a los pequeños con dificultades de salud. «Estamos encantados con ella, el problema es cuando no está, porque la llaman para cubrir alguna baja en colegios de educación especial. Esos días estamos en vilo y muy atentos por si hay que llamar al 112 para socorrer a alguno de los estudiantes con necesidades de salud», reconoce la directora, María Ángeles Sevilla.

 

Ahora, varios sindicatos, como Satse y UGT reivindican que en todos los colegios haya enfermero escolar. En la provincia solo trabajan seis de estos profesionales, la enfermera del Antonio Valbuena, que es el único centro ordinario, y el resto en colegios de educación especial, el Cosamai de Astorga, el Sagrado Corazón de la capital y tres en el Bierzo.

 

«Estamos igual que hace 35 años y es hora de subirnos al tren y avanzar», entiende el responsable de UGT, Francisco Javier Sánchez, quien propone una implantación de la figura del enfermero escolar en varias fases. Primero, en los quince centros tipificados en la provincia con alumnado de enfermedades crónicas y motóricas, donde la necesidad asistencial es clara; después extenderlo a los trece equipos de orientación que llegan a los CRA y colegios con menos de 500 alumnos y por último, al resto de centros educativos.

 

La Junta ha hecho oídos sordos de momento a esta propuesta e indica que las situaciones de emergencia deben abordarse a través de los centros de salud. Sánchez considera «inviable» como quiere la Junta que los profesores dispensen la medicación a los alumnos. «Niños que necesitan pincharse insulina, medicarse para la epilepsia, con sondas... dejar eso en manos de los profesores que carecen de la formación específica para ello no es la vía si se quiere hacer bien y es cargarles con una responsabilidad muy elevada», matiza.

 

Sánchez entiende que con enfermeros escolares se podría, además ayudar al cada vez mayor número de niños con problemas de conducta. «La solución no es llamar al 112», insiste. UGT propone que todos los centros escolares dispongan de enfermero escolar, una figura plenamente consolidada en países como Reino Unido, Francia y EE UU, y durante toda la jornada.

 

Representaría para las madres y padres un cambio a mejor «muy importante al no tener que seguir sufriendo la intranquilidad de no tener asegurada la atención de sus hijos e hijas durante el horario escolar». De igual manera, favorece en gran medida la conciliación de la vida laboral y familiar, evitando el absentismo en el trabajo de los progenitores, y el absentismo escolar de los menores por determinados problemas de salud.

 

Además, la enfermera escolar puede desarrollar una labor para evitar conductas y hábitos no saludables y los profesores se liberan de la carga sanitaria.

El enfermero escolar, una asignatura aún pendiente en el aula