domingo 9/8/20
Entrevista | José Enrique García Presa

«El camino del expediente digital a veces ha podido ser precipitado»

José Enrique García Presa, en su despacho ayer. JESÚS F. SALVADORES
José Enrique García Presa, en su despacho ayer. JESÚS F. SALVADORES

Su condición de candidato único le convirtió de facto ayer en nuevo juez decano de León. Licenciado en Derecho por la Universidad León (1980/1985), debutó en Primera Instancia de La Bañeza desde julio de 1989 hasta diciembre de 1990.

Como magistrado pasó a Primera Instancia 1 de Lugo hasta abril de 1996, cuando regresó León en Primera Instancia 4 hasta febrero de 2011 (Primera Instancia 10 de Familia de León) donde permanece en la actualidad tras otro paso por Primera Instancia 4. Es miembro de la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León desde 2014.

—Ya hubo una tentativa anterior que no fraguó. ¿Por qué decide ser juez decano ahora?

—En realidad esta es la primera vez que presento mi candidatura a juez decano. Aquello no dejó de ser más que una declaración de intenciones. Ahora he decidido dar este paso porque en esta vida cada decisión tiene su momento y cada momento llega cuando corresponde.

—¿Cuáles son los principales retos a los que se va a enfrentar? Desde su punto de vista ¿dónde están las prioridades ahora mismo para el partido judicial?

—Bueno, yo creo que continuar con la línea de mi compañero al que sustituyo en el cargo, Luis Alberto Gómez, una extraordinaria persona, un magnífico juez y que ha efectuado una labor encomiable en estos ocho años que ha estado al frente del Decanato; también impulsar la realización de las obras que se encuentran pendientes y en definitiva representar a mis compañeros. La carga de trabajo que es excesiva, y superando en muchos casos los módulos que están fijados por el CGPJ. Recientemente se creó Primera Instancia 11, lo que desahogó el hasta entonces único existente de Familia, precisamente en el que yo estoy destinado. La situación más perentoria está en Social y en la Civil; Haría falta otro más de Primera Instancia.

—Las secuelas de la pandemia en la justicia van a provocar una situación delicada. ¿Cuándo considera que volverá la normalidad judicial en León?

—Es difícil hacer un pronóstico fiable sobre cuándo podrá volver la normalidad, la de siempre. La mayor problemática radica en la recuperación del ritmo de señalamientos, con un importante número de juicios y vistas suspendidas, con la paralización de la actividad judicial durante casi tres meses (aunque cierto es que la actividad nunca estuvo absolutamente paralizada).

—¿Cómo están las obras de remodelación de los desperfectos que provocaron las inundaciones en la zona nueva? ¿Y las de la fachada principal?

—Lógicamente no tengo datos específicos para poder ofrecer una respuesta concreta, pero hasta donde yo sé están pendientes de adjudicación las obras de rehabilitación y reforma de la fachada; hay que tener en cuenta la situación que existió hasta que se pudo formar Gobierno y la que surgió a consecuencia de la pandemia.

—¿En qué punto de funcionamiento está la Oficina Judicial?

—Bueno, con los problemas que puntualmente puedan surgir, que son inherentes al funcionamiento de cualquier sistema, León cuenta con Oficina Judicial desde 2011 y después de todos estos años, lógicamente, no puede hablarse de que su funcionamiento no sea total.

—¿Llegaremos a ver el papel cero algún día?

—Evidentemente. Es algo imparable y de hecho es la situación existente en el partido judicial de León; el expediente digital es una realidad, aunque como suele ocurrir no siempre la dotación de medios es la adecuada y es imprescindible una mayor inversión que dote a la Administración de Justicia de los medios técnicos (y personales) necesarios porque sólo así se conseguirá que funcione de una manera adecuada; El expediente digital era necesario, aunque se haya podido seguir un camino a veces inadecuado por precipitado, sin excesiva previsión en algún caso y sobre todo sin la inversión necesaria.

—¿Está a favor de los tribunales de instancia?

—Estoy a favor de ellos; supondrá seguramente una mejor redistribución del trabajo pero como toda reforma, y más esta que sería de un gran calado, se necesitará hacerlo con cautela y con rigor.

—El presidente del TSJCyL está radicalizando en cierta medida algunas de sus posturas en la crítica al legislador. ¿Está usted de acuerdo con sus tesis?

—No considero que se pueda calificar de radical la emisión de opiniones de matiz jurídico en relación, en este caso, con la declaración del estado de alarma y de la numerosa normativa que a lo largo de estos meses ha emanado del Poder Ejecutivo.

—¿Qué cambiaría de la línea de Juan Carlos Campo?

—Considero que no debo tampoco de entrar a valorar esta cuestión; es quizás pronto para efectuar una valoración de una línea de gestión, que en este caso, además, está muy influenciada por una situación tan excepcional como la que hemos tenido que afrontar.

—¿Qué le gustaría haber conseguido cuando acabe su mandato?

—Pues simplemente, que se me recuerde como un buen compañero por haber realizado correctamente mis funciones.

«El camino del expediente digital a veces ha podido ser precipitado»