miércoles. 10.08.2022

La ermita de Trobajo busca quien la abra

La Iglesia hace un llamamiento para atraer voluntarios que colaboren en la apertura de martes a domingo hasta el 11 de septiembre
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La ermita de Trobajo del Camino se reconstruyó en 1977. DL

La pequeña joya que ofrece San Andrés del Rabanedo en el Camino, la ermita medieval de Santiago que se yergue sobre varios escalones junto a la avenida de Párroco Pablo Díez, busca quien la abra. El Obispado y la Junta han incluido este templo entre los monumentos que se pueden exhibir al público entre el 12 de julio y el 11 de septiembre como aliciente para los peregrinos y faltan manos. Por eso los clérigos hacen un llamamiento popular para atraer voluntarios que colaboren en la apertura de la ermita desde las ocho de la mañana a las once todos los días de martes a domingo, ya que los lunes permanecerá cerrada

En su interior se puede ver una talla de Santiago encargada por la antigua cofradía del santo. La Consejería de Cultura y Turismo baraja conceder una pequeña gratificación de cuatro euros a la hora a los voluntarios que además de encargarse de las llaves del templo anoten el número de peregrinos y curiosos que la visiten.

Por su ubicación, muy cerca de León ciudad, gran parte de los viajeros a Santiago suelen parar a primera hora en la iglesia. Así que los voluntarios ayudarían a poner en valor el tramo de Trobajo dentro del Camino, esa ruta milenaria llena de historia y misterio que ejerce de imán para miles de peregrinos.

Joya medieval

Los voluntarios tendrán como tarea adicional apuntar los peregrinos que visiten el monumento

A lo largo de doce siglos, la senda a la tumba del apóstol ha devenido la ruta en museo, de ahí la oportunidad de ofrecer ese patrimonio a los visitantes, ya que es la única en pie de las cuatro que existieron. En la fachada principal está grabado el año 1777, fecha de su reconstrucción, la Cruz de Santiago y una concha de peregrino, símbolos de un Camino en el que cada persona que lo transita se empapa de historia y de arte, al tiempo que sigue siendo un singular viaje de introspección a partir de las razones, religiosas, psicológicas, culturales, afectivas, lúdicas o de cualquier tipo que le hayan impulsado a recorrerlo. Los caminantes también encuentran antes, en la plaza del Peregrino, un Crucero. Y otro al coronar el pueblo y pasar junto al edificio Araú.

La ermita de Trobajo busca quien la abra