domingo 29/5/22
                      Viajeros en los andenes de la estación de Brañuelas. ARCHIVO
Viajeros en los andenes de la estación de Brañuelas. ARCHIVO

Los trenes no encuentran en la Estrategia de Movilidad del Ministerio de Transportes (horizonte 2030) la función romántica que les reservó al pasado; el papel de mesías de los territorios. No de los despoblados, a tenor de las directrices de los documentos elaborados por el Gobierno que acercan la propuesta de la movilidad de este país durante la próxima década.

No será el tren quien rescate a los territorios despoblados; lo descarta de forma clara y contundente este repertorio que en casi medio millar de páginas recoge la estrategia de la movilidad segura, conectada y sostenible.

Futuro gris

El plan 2030 reconoce que el ferrocarril necesita de altas demandas para ser eficiente

El impulso a las infraestructuras de transporte no garantiza que se vaya a poner coto freno a la sangría de poblacional, viene a desengañar a quienes habían puesto en la inversión estructural en mejora de la movilidad algunas de las perspectivas de los territorios sin gente para alcanzar el futuro. Para ahondar más en la descartar esa vía, se recomienda no relacionar conectividad de las zonas desangradas demográficamente con modelos de transporte «cuando se trata, como en el caso del ferrocarril, de modos que para ser eficientes requieren de altas demandas y altas concentraciones de población, que no se dan en el ámbito rural», describe de forma textual parte de este documento de la Estrategia de Movilidad 2030, que recoge La Voz de Galicia, en un artículo reciente.

El planteamiento no deja demasiado espacio libre para interpretar que la propuesta se adapte a la igualdad de derechos entre las zonas con población y las que presentan una pirámide demográfica enclenque; los espacios rurales y los urbanos vistos con los mismos ojos por la normativa que va a regir la política de movilidad en España.

                      Dos trenes de vía estrecha en el apeadero de la Asunción. FERNANDO OTERO

Dos trenes de vía estrecha en el apeadero de la Asunción. FERNANDO OTERO

León, testigo de pérdida incesante de servicios, prestaciones, enlaces, conexiones y frecuencias de ferrocarril se puede ver reflejado de forma nítida en otro de los preceptos que se toman como referencia para alumbrar la gestión futura de las conexiones pro tren en esas zonas de España escasas o disminuidas de población. Reabrir vías es una utopía en este planteamiento, en el que el Ministerio de Transportes reconoce de forma abierta «el coste desproporcionado y elevado de una actuación de ese tono,m la escasez de demanda, y la inexistencia de operadores que acepten asumir servicios comerciales en esas líneas», continúa el documento sobre la movilidad que enfría cualquier expectativa creada con anterioridad para alentar un hilo de esperanza a los territorios que son desiertos demográficos o van camino de convertirse en ello. No de deja margen tampoco a creer en la gestión del desagravio, en la intervención del estímulo público para compensar la falta de atractivo comercial que suponen las zonas periféricas vacías y desasistidas.

El servicio público

El documento llega a poner en solfa la eficiencia y la rentabilidad de las declaraciones de OSP

Se llega a cuestionar en ese relato de referencia para apuntalar en el futuro la ayuda oficial para sostener la oferta allá donde no resulte rentable la herramienta recurrente de la declaración de obligación de servicio público, que mantiene ahora algunas conexiones ferroviarias de referencia para algunas ciudades del norte y el noroeste peninsular. «La falta de justificación en términos de eficiencia global para que el Estado declare estos servicios como obligaciones de servicio público hacen inviable la solución del ferrocarril para resolver la movilidad de determinados territorios». Al contrario, se pretende apostar por una estrategia más acorde con las demandas de la población y «no aumentar el gasto público en servicios dependientes de una utilización más limitada». Hay una referencia velada al transporte a la carta que ofrecen algunos territorios despoblados del noroeste, dado en llamar a la demanda, para solucionar el problema de calado que queda de fondo.

En estas condiciones, la Estrategia de Movilidad con fecha de 2030 no augura un futuro muy boyante a la línea de vía estrecha que subsiste en la provincia leonesa.

La estrategia de movilidad borra al tren de los territorios despoblados
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