jueves 6/5/21
Enseñanza

La extrema facilidad para pasar de curso en la ESO divide a familias y profesorado

La nueva ley educativa tiene detractores porque reducirá el esfuerzo del alumno y partidarios por la evaluación continua
Un grupo de alumnos en un instituto de la capital leonesa durante este curso educativo. MARCIANO PÉREZ

Se avecinan tiempos de cambio en las aulas. Otra vez. La octava desde que España entró en democracia con la entrada en vigor de una nueva ley educativa, en la que aún está trabajando el Gobierno pero que, aunque todavía tiene cosas por definir, está previsto que comience a implantarse dentro de dos cursos. Será la ley Celaá o la Lomloe, acrónimo de Ley Orgánica de Modificación de la LOE, es decir, que aunque se presenta como un nuevo modelo educativo es una adaptación de la ya aprobada en 2006 en la etapa de Zapatero, la Ley Orgánica de Educación, que precedió a la Ley Wert del PP, la Lomce. Una maraña de nombres y decretos que repercuten directamente en la docencia a golpe de los cambios en el Gobierno central y de ideologías políticas.

La Lomloe —aplaudida por muchos miembros de la comunidad educativa por el simple hecho de derogar a su predecesora— contempla, entre otras cuestiones, la posibilidad de que el alumno pase de curso en la Secundaria Obligatoria teniendo suspendidas las materias que se consideran troncales, básicas y fundamentales para el aprendizaje: Lengua Castellana y su Literatura y Matemáticas. A mayores, podrá autorizarse la promoción de un alumno con tres materias suspensas —cuando no estén en este paquete las dos anteriores— «siempre que el equipo docente considere que el alumno puede seguir con éxito el curso siguiente, que tiene expectativas favorables de recuperación y que la promoción beneficiará su evolución académica y siempre que se apliquen al alumno las medidas de atención educativa propuestas por el consejo orientador», según precisa el Ministerio de Educación y FP.

Por fases
En el curso 2022/2023 comenzará a implantarse en algunos cursos la nueva ley educativa

El departamento que dirige Isabel Celaá precisa que «la repetición de curso será una medida excepcional», que sólo se podrá repetir una vez un mismo curso y dos en toda la etapa. Es más el alumno podrá conseguir el título de la ESO aún suspendiendo dos asignaturas (siempre que no sea a la vez Lengua y Matemáticas, con una de ellas sí pasaría), siempre que el equipo docente considere que ha alcanzado los niveles de etapa.

«No va a ser fácil aprobar y parte del fracaso y el abandono escolar actual se debe a que todo se analiza por el mismo baremo. Ahora se tendrán en cuenta las inteligencias múltiples. No rebaja el nivel, potencia las habilidades de cada alumno y su autoconocimiento», defiende el portavoz de la Felampa, la federación que aglutina a las ampas de la red pública en León, Arsenio Martínez, quien añade que la educación actual en España «es anacrónica» porque «sólo se ve el aprobado y el suspenso, no valora las competencias adquiridas. El aprendizaje es algo muy conceptual y memorístico, que después se olvida tras el examen».

Los profesores sin embargo están más divididos. Desde Stele, Javier Sarmiento reconoce, que aunque no es una ley perfecta tiene puntos positivos. «Es una ley progresista que facilita atender más las necesidades de todos los alumnos», concreta, para añadir: «Los que teorizan sobre la educación ven que repetir no es positivo, que genera muchas desventajas. Es mejor pasar de cursos con apoyos y eso lo debe determinar el equipo de profesores y siempre y cuando se haga con los apoyos necesarios y se dote de recursos».

Javier Fernández, de Csif, critica la laxitud para promocionar. «Volver a las titulaciones con suspensos y pasar de curso sin límites de materias aprobadas es desprestigiar las enseñanzas», a lo que añade que «si se puede pasar de curso sin aprobar, el alumno estará desmotivado y rebajará el esfuerzo». Desde Csif también reclaman «más refuerzo y apoyos, menos ratio y más plantilla» para conseguir acabar de verdad con el fracaso escolar.

El responsable de Enseñanza en UGT, Javier de Ponga, ve esta laxitud en la promoción de curso es «un punto flaco de la ley», que aunque defiende «la evaluación continua, esta no puede ser sinónimo de pasar de curso sin esfuerzo». «No podemos seguir dando bandazos y seguir a expensas de los cambios de gobierno. Es necesario un criterio científico», recrimina De Ponga en relación a los cambios de leyes.

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