jueves 27/1/22
Leyenda reinvidicativa en el ala este del centro Inbiotec. MARCIANO PÉREZ

«Hay dos tipos de países: los avanzados, que salen de las crisis con un incremento en inversión y desarrollo; y los otros, que reducen la investigación en ciencia en momento de recesión». El apunte, de uno de los científicos del Inbiotec, se suma a la reivindicación de los trabajadores para tratar de que las administraciones asuman que el futuro será científico o no será. El de León también. Y en León, la ciencia es Inbiotec. Cuantitativa y cualitativa; da igual la medida. Nació en 1991; en 2000, se asentó en el nuevo edifico que ahora ocupa en el epicentro de aquel recinto que se dio en llamar parque científico de León, idea uy empeño de los gobierno socialistas de la Diputación de León, empeñados en sacar talento sobre las ruinas de aquel perímetro de la ciudad. Los científicos del Inbiotec hablan de la ciencia y de la necesidad de la ciencia; de las peculiaridades de la ciencia, que no es fruto de un día, ni de dos. «Trabajamos en líneas de investigación que requieren de un tiempo, también se invierte en tiempo para obtener resultados». Al Inbiotec no le faltan, en vista de que es elección de jóvenes de todos los continentes para emprender como investigadores. La galbana española en ciencia es otro mito a derrotar. «Aún está vigente el que inventen (investiguen) otros», dicen los científicos del Inbiotec ante aquella frase lapidaria.

Frente a la losa del que investiguen otros