martes 19.11.2019

El fuego arrasa 70 hectáreas en Villapadierna y sigue la vigilancia

Un camión vigila el perímetro del incendio de Villapadierna. JESÚS F. SALVADORES
Un camión vigila el perímetro del incendio de Villapadierna. JESÚS F. SALVADORES

El fuego arrasó en Villapadierna al menos 70 hectáreas, la mayor parte de roble, que fueron pasto de las llamas para salvar el pinar. El incendio estuvo controlado a lo largo de la noche del jueves y por la mañana se realizaron los primeros trabajos de perimetración y apagado de zonas aún calientes. Tanto agentes medioambientales como el Seprona de la Guardia Civil iniciaban por la mañana las primeras indagaciones para conocer la causa del incendio y si este fue fortuito o intencionado.

A pesar de los trabajos de apagado, en la jornada de ayer quedaban algunos focos secundarios donde el fuego pudo llegar a meterse bajo la raíz de los árboles —aunque lo positivo es que estas zonas están dentro del perímetro— especialmente en los robledales, los cuales por decisiones técnicas, han sido sacrificados para evitar una propagación por los pinares de la zona. A las 19.00 horas, en el último parte de incendios enviado por la Junta, aún no se daba por extinguido el incendio, que ya está considrea controlado mientras se realizan las labores de perimetracion.

Un brigadista enfría el terreno en la zona quemada en Villapadierna. JESÚS F. SALVADORES

Un brigadista enfría el terreno en la zona quemada del bosque de Villapadierna. JESÚS F. SALVADORES

A lo largo de todo el día se utilizaron un bulldozer, cuatro autobombas, dos retenes y cuatro cuadrillas de tierra para asegurar el perímetro definitivamente.

Todos los testigos coinciden en que la falta de viento evitó una mayor catástrofe medioambiental en el paraje de Villapadierna. A ello hay que unir la «gran labor realizada por los operativos, brigadas y personal que trabajaron para extinguir el incendio» según Eladio Taranilla, miembro de la junta vecinal de Villapadierna.

La zona afectada por el fuego cuenta con una gran variedad de fauna al existir cerca de ella una laguna en la que se puede observar —en los periodos en los que está colmada de agua— patos, anfibios y corzos que suelen ir a beber allí.

Por otra parte el paraje natural cuenta con un valor económico importante ya que de los pinares se extrae y vende la madera las cuales se han visto muy dañadas. Además en las hectáreas calcinadas generalmente se dan las suertes de leña.

Afortunadamente varias zonas de explotación apícola no se vieron afectadas por el fuego, estando a salvo de las llamas las colmenas y las abejas. Eladio Taranilla recuerda que hace 48 años ya se produjo un fuerte incendio en este mismo paraje el cual tuvo una virulencia similar según informa el miembro de la junta vecinal «Se quemó más o menos como ahora» señala.

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La maquinaria pesada ha seguido trabajando en la zona del incendio de Villapadierna. JESÚS F. SALVADORES

El temor que sintieron el pasado jueves los vecinos de los pueblos cercanos al pinar de Villapadierna les hizo lamentar la gestión que se hace de los montes y que se estén extinguiendo en la zona los usos tradicionales. «Hay más gente sancionando a los ganaderos que médicos», criticaba uno de los vecinos en referencia a la falta de libertad que tienen los ganaderos para poder llevar el ganado al monte como siempre se hizo y contribuir así a la limpieza del pinar. «Antiguamente se sacaban las beceras para que pastaran en el monte y era la forma más natural de limpiarlo y evitar problemas mayores cuando llegara el fuego», afirma uno de los habitantes de Villapadierna, una localidad que no llega al centenar de habitantes en la que también se ha dejado sentir la despoblación asociada a la falta de recursos para el mundo rural.

La reivindicación general es que, como se hace en otros países del norte de Europa, se favorezca que las pequeñas ganaderías puedan llevar su ganado al monte y que incluso la administración promueva incentivos por la labor de control de rastrojos que lleva a cabo el ganado.

El fuego arrasa 70 hectáreas en Villapadierna y sigue la vigilancia