viernes. 02.12.2022

A Alfonso José Marcos le cambió la vida hace dos años y medio cuando cayó en las manos de una de las impulsoras de la actual unidad de cuidados de heridas. Desde sus 22 años hasta los 47 sus lesiones abiertas en pies y piernas le obligaban a pasar entre cuatro y seis meses en el Hospital cada año. Su problema de coagulopatía, un trombo y la extirpación de la vena sapena, unido a una tibia larguísima y un pie para zapatos del 47 no ayudaban al cierre de sus llagas. «A pesar de todos esas cuestiones en contra que le postraban largas temporadas cada año y le impedían poder ducharse, hoy las heridas están controladas, ya no necesita ingresar en el Hospital y puede llevar una vida más o menos normal. Le tratamos con cadexómero iodado, le enseñamos qué comer y cómo lavar la zona, mantenerla seca y con compresiones personalizadas. Ha mejorado hasta el punto de que sus episodios se atienden con curas dos veces por semana en el centro de salud», cuenta Elena García. Él mismo reconoce que «si no fuera por ellos hubiera tenido que ir otros cuatro meses al Hospital». También explica que adelgazó 15 kilos con sus consejos, lo que le alivió las extremidades, al igual que una tabla de ejercicios y descanso. «Su calidad de vida ha mejorado sustancialmente, porque sus lesiones crónicas le incapacitaban para realizar su trabajo y su vida normal».

«Si no fuera por ellos, otros cuatro meses al Hospital»