lunes. 04.07.2022
Visto para sentencia el reparto del patrimonio de las cajas de ahorro

Fundos alega al espíritu de la segregación y Unicaja al balance y los plazos expirados

"El interés del banco era tener el mayor número de activos valiosos para respaldar su actividad", según Fundos
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Arturo Jiménez, durante su declaración ante el juez. MARCIANO PÉREZ

El espíritu del proyecto que separó los bienes de Banco Ceiss de la caja que se quedó con su obra social frente a los balances, la contabilidad, y el hecho de que durante siete años ni la caja, ni la comisión gestora ni la fundación reclamaron o denunciaron errores en el reparto. Son los argumentos de las dos partes de la demanda de la Fundación Obra Social de Castilla y León (Fundos) contra Unicaja Banco, por la que reclama la propiedad de 26 inmuebles, más de 10.000 obras de arte y 26,5 millones de euros, que considera que primero Ceiss y luego Unicaja (que asegura que controlaba ya la entidad con sede en León desde 2010) se quedaron. 
El caso quedó ayer visto para sentencia en el Juzgado de Primera Instancia número 9 de León, después de tres días de declaraciones de los testigos. 
En sus conclusiones el letrado de Fundos defendió que sus pretensiones se basan en «la realidad de la voluntad de la asamblea general» de Caja España Duero que aprobó la segregación del negocio financiero y la actividad social en septiembre de 2011; una voluntad que «se invierte, se infringe y se violenta por el banco en el momento de registrar la segregación, en la que figura un listado de bienes que no aparecían en el proyecto inicial» y que restringen las propiedades que tenían que pasar a la fundación, en beneficio del banco. 
Fundos rechaza también en el caso de los inmuebles que reclama que el reparto se haga con argumentos contables, y no de adscripción a la actividad: «El proyecto dice que al banco pasa el negocio financiero, el resto, todo, era para la caja».

INTERVENCIÓN DE UNICAJA

Sobre la intervención de Unicaja en lo que considera una alteración del reparto inicialmente previsto recordó las palabras del ex presidente Braulio Medel durante su declaración: «Empecé a negociar con una caja, luego con un banco, un banco intervenido y al final me quedé con un banco en resolución». Una «intervención» que alteró el «perímetro de la segregación» con una estrategia clara: «Primero se elaboró el balance y luego se hicieron las asignaciones de bienes para que cuadrasen los números. Y el resultado de esa operación fue secar la Obra Social». Además, señaló, «tanto Medel como Manuel Azuaga tenían interés en que los principales activos se quedasen en el banco para respaldar su capitalización bancaria». 

Expolio en el patrimonio artístico


Respecto al reparto del enorme legado artístico de las cajas Fundos habla directamente de «expolio de los activos de Caja Duero y Caja España», de los que sólo han conseguido rescatar un millar de más de 5.000 obras registradas en el listado de la segregación. Durante las declaraciones ha quedado claro que no existe un inventario claro y total de la obra que atesoraba Caja España Duero; y que nadie consiguió un inventario de Caja Duero, por lo que la práctica totalidad de su obra artística pasó al banco y ahora está en manos de Unicaja. Y no se tiene ningún control sobre él. «Sólo porque si dan a la Obra Social el patrimonio artístico de esta entidad el balance del banco se descuadra». 
Por lo que se refiere a la reclamación de la tesorería que en su día se asignó a la caja para mantener la Obra Social (40 millones de euros), el abogado de Fundos califica de «ingeniería contable» el argumento de que se dejaron en una cuenta esos millones, a los que desde principios de 2011 se fueron restando múltiples gastos de todo tipo hasta que tiempo después quedó a cero. Fundos sólo considera entregados 15 millones de euros que se traspasaron directamente a la Obra Social. 

LOS ARGUMENTOS DE UNICAJA

Frente a todos estos argumentos, el letrado de Unicaja comenzó sus conclusiones calificando las pretensiones de Fundos de «inverosímiles», y recordando que lo que se reclama ahora se escrituró hace más de siete años. En todo caso, insistió en que la caja y Fundos son la misma persona jurídica, por lo que todas las decisiones de la segregación de los negocios financiero y social fueron realizados por la caja y no por el banco, que entonces no existía. «Fue la caja, hoy Fundos, la que decidió todo». 
Además, la caja mantuvo el control del banco hasta mayo de 2012, por lo que «debió haber comprobado que recibían el patrimonio asignado, y si no estaban de acuerdo reclamarlo entonces». 
Insistió en que el presidente y el consejo de la caja fueron también los del banco, por lo que «ellos fueron los que llevaron al notario el listado que recogía los bienes que pasaban a la obra social». 

El papel de la comisión gestora de la fundación


Respecto a la comisión gestora nombrada por la Junta de Castilla y León, señaló que estaba formada por «dos doctores en Derecho» que eran los responsables de la fundación y del patrimonio; y que recibieron «ingente documentación» de todos los procesos y bienes. «Si han cometido el error de no revisarlo, es un error. Y si no saben lo que han firmado, deben asumir las consecuencias jurídicas». En todo caso, han pasado más de cuatro años desde el registro de la escritura sin que nadie la haya impugnado, por lo que «errónea o no, es válida». 
El letrado insistió también en que hasta diciembre de 2017 Fundos no se dirige a Unicaja para realizar la primera reclamación, a la que en septiembre de 2918 añaden «otras pretensiones. Y hay un silencio absoluto sobre el patrimonio artístico hasta la presentación de la demanda», en diciembre de 2018. 
Señaló también que Fundos ha recibido «todos los activos que se relacionan en el documento de segregación, que coinciden con el balance». Y destacó que los asambleístas de Caja España Duero «debieron preocuparse por comprobar lo que pasaba a la Obra Social». Considera Unicaja que el plazo para reclamar el patrimonio artístico prescribió el 24 de noviembre de 2017. 
Concluyó recordando que «desde noviembre de 2011 hasta septiembre de 2018 no darse cuenta de que hay inmuebles que valen una millonada y que no están en su balance es, cuando menos, poco diligente». Por todo ello Unicaja solicita que se desestime la demanda

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