viernes 10.04.2020
Sanidad

La generosidad de casi 800 ‘cobayas humanas’ permite avanzar en la investigación médica

El Comité Ético del Hospital de León supervisa 67 ensayos clínicos y 116 proyectos, tesis y trabajos fin de grado
El presidente del Comité de Ética de la Investigación Clínica, Armando Pérez de Prado, especialista en Hemodinámica y Cardiología Intervencionista.FERNANDO OTERO
El presidente del Comité de Ética de la Investigación Clínica, Armando Pérez de Prado, especialista en Hemodinámica y Cardiología Intervencionista.FERNANDO OTERO

«Lo primero que sentí fue incertidumbre, no sabía si debía participar o no, a pesar de animarme mi oncólogo. Tras reflexionarlo dije que sí y creo que tomé la decisión adecuada, porque hoy no hay rastro de mi tumor y con mi experiencia se podrán beneficiar otros pacientes. Sin ensayos clínicos no hay innovación y sin innovación no venceremos al cáncer». Son palabras de Teresa, una leonesa que aceptó participar como ‘conejillo de indias’ en una de las investigaciones que se desarrollan en el Hospital de León.

Un esfuerzo para la búsqueda de mejores fármacos, técnicas más adecuadas y dispositivos menos agresivos que aspiran a paliar la esclerosis múltiple, el cáncer de pulmón, de mama, de ovario, la leucemia e incluso la agudeza visual en pacientes con degeneración macular, según se desprende del listado de los 67 ensayos clínicos que visó el Comité Ético de Investigación Clínica del Hospital el año pasado. Un Comité que se encargó, además, de supervisar 116 estudios, proyectos fin de grado y tesis.

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En el Top 54 leonés figuran Oncología-Hematología., Cardiología, Digestivo y Endocrinología

Los profesionales que impulsan esos trabajos son una pieza clave para llegar a curar las enfermedades más complicados, pero su dedicación requiere de la generosidad de pacientes como Teresa que acceden a convertirse en ‘cobayas humanas’ para que avance la investigación médica. En León casi 800 personas participaron en 2019 en esos ensayos que, en la mayoría de los casos, financian las empresas farmacéuticas. Del conjunto, solo cinco trabajos fueron auspiciados por los profesionales de ‘la casa’ sin apoyo exterior. Éstos no buscaban un interés comercial o de obtener licencias, pero sí comparar dos procedimientos para reparar lesiones sin fármacos. Es el caso de Dermatología, que ensaya cómo mejorar con cirugía zonas de piel después de un cáncer y cómo tratar la hidrosadenitis (los nódulos duros de axilas e ingles) de forma poco invasiva.

Libertad de elección

Empiezas un poco sin red, pero sin estos trabajos no hay innovación y sin innovar no se vence al cáncer

«Son los ensayos más puros que pasan por nuestras manos por su bajo nivel de intervención exterior, se realizan sobre una población muy seleccionada y son los que querríamos impulsar, porque representan nuestra investigación propia y aportan calidad al Hospital», explica el presidente del Comité Ético, Armando Pérez de Prado, quien incide en que desde este órgano se valora la idoneidad de cada protocolo en relación con los objetivos del estudio, su eficiencia científica (la probabilidad de alcanzar conclusiones válidas con la menor exposición posible de los sujetos), y la justificación de riesgos y molestias. Otra función es informar con claridad a los posibles participantes, sin escatimarles que el ensayo puede provocar algún efecto adverso.

«Desde el principio me dijeron que tenía total libertad de elegir si me incluía en el ensayo o no. Fui a una reunión técnica donde me explicaron en qué consistía y cómo lo haríamos. Empiezas un poco sin red, aunque te enorgullece hacer algo que crees que es para tu propio bien y el de los demás. Cuesta acudir tantas veces al Hospital y escribir el cuaderno de bitácora, donde pones hoy me duele la cabeza, tengo fiebre... pero mereció la pena», admite Teresa.

La generosidad de casi 800 ‘cobayas humanas’ permite avanzar en la investigación médica