sábado 24.08.2019
ECONOMÍA

Los grandes proyectos de futuro de León se han diluido presupuesto a presupuesto

San Marcos, el Palacio de Congresos o el AVE lento y de vía única han sufrido podas por los sucesivos gobiernos.
Los grandes proyectos de futuro de León se han diluido presupuesto a presupuesto

Proyectos desechados o mermados, una vez finalizados y pagados, recortes presupuestarios obligados por la larga crisis que ha azotado al país, cambio de criterio de los distintos gobiernos de España desde hace quince años, trabas burocráticas, contenciosos e imprevistos de última hora... Unas u otras causas, o varias al mismo tiempo, están detrás de que planes fundamentales para el futuro de la capital y los pilares de la economía se hayan quedado por el camino, duerman en el cajón o aguarden la financiación que precisan para terminar su ejecución global.

El último ejemplo de estos casos tiene como protagonista al Hostal de San Marcos. En los Presupuestos Generales del Estado 2019, los primeros del Gobierno Sánchez, los números confirman que la segunda fase de la rehabilitación del Parador no está contemplada.

Sin proyecto, financiación, ni plazos se abre otro capítulo en el tortuoso camino del Parador para culminar su ambiciosa transformación más de medio siglo después de su apertura como hotel de cinco estrellas. Lejos queda el proyecto original presentado en la época del Gobierno de Zapatero con un presupuesto de 40 millones de euros.

Corría el año 2010 y hubo que esperar hasta 2018 para que comenzaran las obras, con un proyecto diferente diseñado por otros arquitectos y recortado por decisión del Gobierno Rajoy ante la necesidad de ajustar costes en la política de austeridad del mandato. Ahora, queda en el aire la construcción del nuevo edificio aledaño, tras derribar el viejo, con las 180 habitaciones previstas, piscina, spa, doce salones y un segundo restaurante. En marzo de 2020 se abrirá de nuevo a los huéspedes la zona noble, con medio centenar de habitaciones. El gran parador lleva camino de quedarse en un hotel con encanto o un «hotelito rural», como teme su plantilla.

Otro proyecto, esencial para convertir a la capital en ciudad de congresos, uno de los pilares de la economía de futuro, también aguarda financiación. El Palacio de Congresos, que debe ser construido sobre los muros de la vieja Azucarera Santa Elvira, de momento es un esqueleto sujeto por andamios para evitar su ruina. En 2011 abrió la nave del Palacín y siete años después el Palacio de Exposiciones.

Los incumplimientos financieros de los tres socios que debían pagar este magno proyecto (Gobierno, Junta y el Ayuntamiento de la capital) paralizan las obras. El concurso de ideas fue lanzado por la capital hace ahora prácticamente quince años. La crisis obligó a recortar aspectos del diseño original del arquitecto francés Dominique Perrault y empujó a las instituciones implicadas a cerrar el grifo. Otro ejemplo de proyecto inacabado.

A su lado, las vías del tren y su plan de integración en la trama urbana. Desde que el primer diseño fuera planteado en el Gobierno de Aznar en 2003, con Álvarez Cascos como ministro de Fomento, hasta que por fin pudieron comenzar las obras el pasado año ha vivido mil y una vicisitudes con cambios de criterios, proyectos desechados y recortes de los distintos ejecutivos centrales. El plan original contemplaba el soterramiento de 2,7 kilómetros de vía, el trazado comprendido entre las inmediaciones del estadio de fútbol y la zona una vez ya rebasado el paso elevado de Lidl en Trobajo del Camino, además de una nueva estación también bajo tierra.

Un planteamiento de la era Zapatero con un coste estimado en 400 millones de euros y bloqueado por la crisis y la falta de financiación. Descartado por el Ejecutivo de Rajoy, como inasumible, se optó finalmente por una intervención en un recorrido de poco más de 1,1 kilómetros, de los que en realidad solo 585 metros son soterrados: desde poco antes de acceder a la estación hasta que la vía rebase el paso a nivel del Crucero.

El presupuesto de 24,8 millones incluye la ampliación de la estación, descartada también la ejecución de una nueva como se había previsto cuando se levantó como provisional. La integración finalizará a mediados de este año, a la espera de solucionar también el problema del fondo de saco para agilizar los trenes en su camino a Asturias.

León cuenta con la alta velocidad desde hace ya casi tres años y medio, pero la realidad es que el AVE en el trazado entre Valladolid y la capital de la provincia aún sigue circulando a velocidad de Alvia: no puede rebasar los 200 kilómetros a la hora porque todavía espera el sistema de seguridad ERTMS para pasar de los 300. Los recortes impidieron ejecutar la doble vía y permanece con una única, por ahora el Gobierno Sánchez ha borrado de sus planes esta infraestructura, que ya estaba contemplada por el anterior Ejecutivo.

Y el tren de vía estrecha lleva más de siete años sin aparecer en la trama urbana de la capital. Su proyecto de integración, al igual que el otro, ha sufrido modificaciones y recortes sin fin, entre ellos la intención de que un ramal de Feve llegara al Hospital. Los 2,6 kilómetros de traza sobre los que se intervienen aguardan sus tren-tran y la normativa de seguridad que permita su circulación, además resta la urbanización del entorno de la estación de Matallana.

Lo que debería ser una vía rápida, la Ronda Este, a la que iban a incorporarse dos pasos subterráneos para salvar los cruces del Hospital y la Granja, acabó convirtiéndose en una con dos rotondas, también por efecto de la crisis. El sueño de los justos duerme en algún cajón del Ministerio de Fomento el proyecto la Ronda Norte.

Los grandes proyectos de futuro de León se han diluido presupuesto a presupuesto