miércoles. 17.08.2022
                      Iria Beltrán con su tutora en el Hospital, Rebeca de la Fuente. DL
Iria Beltrán con su tutora en el Hospital, Rebeca de la Fuente. DL

Esta coruñesa de 28 años eligió León para su residencia como MIR porque quería «hacer Neurología en una de las ciudades que más me convencía por la cercanía a mi casa y en un Hospital asequible». Una experiencia que califica de «muy buena» porque ha conocido en lo profesional y en lo personal «a gente extraordinaria». Ella también es de 10, durante sus cuatro años multiplicó su tiempo para realizar varios cursos, entre ellos, de experto, y un máster «sin dejar de lado el ocio, que es muy necesario», bromea. Así que después de ese esfuerzo, el premio de la Junta al reconocerla entre las siete mejores residentes de la Comunidad en el ámbito hospitalario la hace «mucha ilusión» y cree que de la mano también va el premio del contrato de fidelización de tres años, que valora los méritos. «Tenía el primer puesto», indica. Tan satisfecha se ha quedado tras sus cuatro años formativos en el Complejo Asistencial Universitario de León en el servicio de Neurología, que se queda a trabajar con «la idea de jubilarme aquí». Una decisión sobre la que también pesa que su pareja trabaja en el Hospital. Ante la deserción de gran parte de la nueva hornada de MIR en España que han renunciado a ocupar una plaza formativa opina que «es una profesión compleja en la que pasas muchas horas, por eso existe gran endogamia», y que «incluso algunos cuando conocen de cerca la realidad, abandonan. Las cifras del servicio de Urgencias son una locura, aunque muchos de los usuarios que llegan lo hacen por cuestiones que no son urgencias, como la torcedura de un dedo a las tres de la mañana...». A Iria Beltrán, vitalista y llena de energía, le encanta el trabajo y se queda.

«Me gusta León y me quedo con idea de jubilarme aquí»