miércoles 21.08.2019
EDUARDO MORÁN | PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN

«Haremos un plan para llevar internet a máxima velocidad a todos los pueblos»

«Haremos un plan para llevar internet a máxima velocidad  a todos los pueblos»

Hay un berciano en el despacho del torreón de Presidencia del Palacio de los Guzmanes. Eduardo Morán (Magaz de Abajo, 1963) viene y va a casa todos los días, pero ahora su casa es esta.

—Después de 24 años vuelve a haber un presidente del PSOE. ¿Qué rescatará de esa época?

—Sobre todo la cercanía con los ayuntamientos, con los alcaldes y alcaldesas de la provincia. Yo conocí como invitado aquella situación, en la que nuestros presidentes Alberto y Agustín Turiel pateaban la provincia, toda la comarca del Bierzo y veían de primera mano las necesidades que habían en los pueblos. Yo creo que fue un momento histórico en el que se realizaron las grandes infraestructuras necesarias en el mundo rural.

—Sabe que en la caja hay mucho dinero que no se ha ejecutado estos años. ¿Qué prevé hacer con todo ese superávit?

—Creo que hay que cambiar el procedimiento de trabajo de contratación. El sistema de contratación es lento, se programan actividades o proyectos y no llegan a concretarse porque hay una maquinaria de funcionamiento lenta. Esa maquinaria hay que cambiarla, hay que agilizarla. Siempre teniendo en cuenta que hay que fiscalizar, pero ser ágiles y llegar a los ciudadanos y darles soluciones. No es de recibo que haya una cantidad de dinero importante en la caja y el mundo rural esté con un montón de necesidades, que se esté yendo nuestra gente porque no tiene posibilidades y no tienen los mejores servicios.

—El primer punto del pacto habla de la despoblación. ¿Cómo se ataja en una provincia que pierde 5.000 habitantes?

—Lo primero que tenemos que hacer es dotar al mundo rural de los mejores servicios, que la gente que vivimos en el mundo rural dispongamos de servicios similares a los que disponen los habitantes que viven en las ciudades. No vamos a crear grandes empresas en núcleos muy pequeños de población, que quizás estén muy alejados de las grandes vías de comunicación, pero hay que dotar de las medidas mínimas para que puedan crear puestos de trabajo. Una de las primeras condiciones está en dotar de internet al mundo rural. Es algo que nos exigen, no ya sólo desde el punto de vista del emprendimiento, sino de necesidades básicas para que tengan acceso a los historiales médicos en los consultorios de los pequeños pueblos, que en estos momentos no disponen de eso, para que puedan hacer la receta electrónica... Hay tantas necesidades básicas en el mundo rural que no se pueden solucionar por no tener internet que eso es una de las primeras medidas que debemos de tomar.

—Aunque las competencias de empleo sean sobre todo de la Junta, ¿qué van a hacer para acercar las empresas a los pueblos?

—Primero, dotar de las mismas posibilidades a una empresa, grande o pequeña, en el mundo rural que en un polígono industrial en el eje de la A-6 o en el entorno de una gran ciudad. Cualquier mediana o pequeña empresa instalada en el mundo rural, el mundo rural la siente como propia y la va a defender. Estamos en un momento en el que no tenemos demasiadas posibilidades de que lleguen grandes empresas y debemos de crear puestos de trabajo a base de emprendimiento, de autónomos, de pequeñas y medianas empresas, porque además la crisis nos ha demostrado que las grandes empresas desaparecen, pero las pequeñas y medianas empresas se mantienen. Tengo el ejemplo de mi Ayuntamiento, donde tenemos un polígono industrial y no ha cerrado ninguna empresa. Si ha tenido alguna dificultad alguna empresa, ha cambiado de actividad y ha sobrevivido. Esas son las pequeñas y medianas empresas que han mantenido el tejido empresarial en esta crisis tan fuerte y han mantenido el empleo.

—¿Necesita la Diputación un plan estratégico?

—En la Diputación en los últimos años se ha dejado o se ha trabajado por inercia, con programas y proyectos que ya llevaban muchos años en la casa, muchos de la época socialista. Entiendo que se ha oxidado un poquito la maquinaria de funcionamiento. Lo primero que tenemos que hacer es convencer a los trabajadores, que son la parte más importante de este trabajo, de qué tenemos que hacer en la provincia, de que sin ellos es muy difícil llevar a cabo los proyectos que tenemos; todos juntos, trabajadores y políticos, tenemos que llevar a cabo sus proyectos de futuro. Si estamos todos convencidos de que nuestra provincia tiene muchas potencialidades, seguro que dentro de cuatro años nos sentiremos orgullosos de haber cambiado la sinergia y la forma de vida de esta provincia.

—Hablaba en su discurso de que muchos planes vienen de 1987 y 1991. ¿Qué nuevos planes tiene en mente?

—La Diputación no está solo para hacer carreteras, que también, o para distribuir los planes provinciales, que lo hace y ahora mismo lo contratan los Ayuntamiento, sino que tenemos que generar actividades en el mundo rural para llevar otros servicios, no sólo los básicos, como pueden ser los accesos rodados que era una gran necesidad hace muchos años. Antes hablaba de internet, pero hay otros servicios que podemos prestar en el mundo rural. A partir de ahí, tenemos que ir diseñando planes y proyectos en los que participe la población, en los que participen los ayuntamientos, porque al final son los grandes artífices. También tendremos que demandar la ayuda de las administraciones superiores. Entre todos tenemos que generar esa sinergia para que la gente esté convencida de que viviendo en el mundo rural se pueden tener las mismas posibilidades, de que es necesario que haya vida en el mundo rural porque vamos a mantener el medio ambiente y vamos a tener el sector primario en las mejores condiciones.

—¿Pero hay alguno nuevo?

—Uno de los principales planes es llegar con internet a todo el mundo rural. Nos lo demanda el mundo rural que está en peores condiciones y el que en estos momentos tiene una actividad importante desde el punto de vista agrícola y ganadero porque lo necesita para trabajar. Ese es el gran proyecto que tenemos para la provincia, pero iremos desgranando a lo largo de los próximos dos meses cuál va a ser la estrategia.

—Su gran proyecto es llevar internet a todos los pueblos a la misma velocidad que hay en la ciudad. Sin embargo, esa competencia no es suya.

—La Diputación, además de ejecutar proyectos propios y con medios propios, tiene que ser la voz de los pequeños municipios ante las otras administraciones. Acudiremos a la Junta, al Gobierno y a las grandes operadoras para que podamos llegar con esos servicios al mundo rural. Habrá momentos en quehaya que hacer pequeñas infraestructuras que las grandes empresas, grandes operadoras, no estén dispuestas a hacer porque no les son rentables económicamente, y hoy está liberalizado el mercado; ahí es donde la Diputación provincial tendrá que hacer un esfuerzo.

—Ahora que ya no están todos los huevos en la misma cesta, ¿la Diputación puede ser un contrapoder frente a la Junta?

—La Diputación va a ser reivindicativa, pero lo va a ser con la Junta, que es del PP y Cs, y lo va a ser por el Gobierno, que espero que sea socialista. Tenemos un compromiso con la UPL para una serie de proyectos y vamos a ser reivindicativos con la realización de sus proyectos, así que lo vamos a hacer con cualquier administración superior independientemente del color político. La Diputación no puede perder más tiempo para reivindicar para esta provincia porque esta provincia está en una situación en la que tiene que cambiar el paso porque sino seguramente dentro de 4, 5 o 6 años estaríamos hablando de una provincia más deshabitada y en la que la población superaría los 60 años.

—¿Cree que la situación provincial es culpa de la Junta?

—La Junta se ha centrado en Valladolid y su perímetro. Eso lo sentimos muchas provincias, pero especialmente León. Lo sentimos en la comarca donde yo vivo y yo creo que eso es una deuda histórica que tiene la Junta con León. León, no sé si por aquellos sentimientos que quedaron en la constitución de la comunidad o porque el pequeño reino de León ha sido un grano para la para la comunidad autónoma... No sé cuál es ese sentimiento que se tiene desde el Gobierno autonómico hacia León, pero yo creo que esa ha sido la gran olvidada en un momento en el que la crisis nos ha azotado tanto; seguramente ninguna otra provincia ha sufrido tanto una crisis como ha sido la de la minería y, sin embargo, no se ha estado atento para crear alternativas y puesto de trabajo.

—¿Y cree que el Bierzo ha sido olvidado por León?

—Yo no siento esa división de León y el Bierzo. He estado durante muchos años trabajando en León, en la Diputación y en el partido, y siempre he sentido que la provincia es única. Pero es verdad que hay una parte importante, no sólo del Bierzo sino de la montaña leonesa, la más afectada por la minería, que ha sido muy olvidada respecto al ámbito agrícola que es verdad que no tiene en el Bierzo la repercusión que en el resto. Mientras el resto la provincia estamos ya con reconcentraciones de concentraciones y con una modernización de regadíos realizada y mucha por realizar, pues en el Bierzo todavía estamos en pañales. En ese aspecto sí creo que ha sido olvidada la comarca, pero en general ha sido olvidada toda la provincia.

—¿Qué es la transición justa, la misma que tuvo Sabero en la época de González?

—Tiene que crear alternativas para que esas zonas tan degradadas vuelvan a revitalizarse; primero, los espacios más dañados, lo que puede crear trabajo y, segundo, creando alternativas laborales para la gente de esas comarcas. Hay un compromiso firme del Gobierno para que, a través de la Ciuden, se revitalice. Se está ya con algunos proyectos encima de la mesa, se empezará a trabajar de inmediato y ya a finales de año habrá algunos proyectos. Hay algún proyecto de restauración de escombreras que además de suponer muchos puestos de trabajo y la recuperación de espacios degradados puede suponer también la generación de actividad desde punto vista industrial, extrayendo algunos materiales que tienen futuro para la industria. Hay alguna empresa privada que está trabajando en investigación en ese ámbito. Tiene que ir por ahí el trabajo de ese Ministerio de Transición Justa, desde luego también mejorando algunas de las infraestructuras de esos municipios para que tengan las mismas posibilidades que aquellos otros que están situados en un ámbito próximo a las grandes infraestructuras de la provincia, como puede ser la red de carreteras y la red ferroviaria que, por supuesto, tenemos que mejorar también.

—¿Va a repensar el proyecto de la red de parques de bomberos?

—En los últimos meses se ha agilizado mucho la contratación de parques de bomberos comarcales. Se han contratado obras para los espacios donde se va a alojar esos equipos de bomberos y también están en proceso de contratación algunos de los equipos. Pero yo creo que no se ha trabajado en la propia estructura y el funcionamiento; digo en funcionamiento no sólo técnico, sino también económico. He tenido contacto en los últimos tres meses con algunas diputaciones que tienen servicios similares al que se intenta y los visitaremos para ver cómo lo hacemos viable. Lo que no puedo hacer la Diputación en estos momentos es poner en marcha unos parques de bomberos, primero, con dificultades desde el punto de vista jurídico y laboral, porque los bomberos profesionales entienden que no pueden ser empresas privadas las que trabajen en esos parque de bomberos y no funcionarios, y luego económicos. La Diputación puede financiar esa instalación de los parques, pero luego el funcionamiento puede resultar muy costoso para el futuro. Habrá que buscar soluciones desde el punto de vista financiero para que funcionen en el futuro.

—Las bases de reparto se hicieron por consenso. ¿La idea es trabajar en esa misma línea?

—Vamos a intentar que sea siempre lo más objetivo posible. Es verdad que en los planes provinciales se ha establecido una norma que va en función del número de habitantes, que nos puede parecer más justo o menos justo, pero yo creo que es una un modelo razonable y, además, en los últimos ejercicios, que ha sido una propuesta de mi grupo la Diputación, los ayuntamientos tienen que cofinanciar con menos cantidad. Lo que funciona bien hay que dejar que funcione. Lo que tenemos que cambiar es aquello que no funcionó, que está paralizado. Cualquier fórmula que sea equitativa, que sea justa, será la fórmula de futuro.

—Pero si se habla de luchar contra la despoblación, ese parámetro de dar más a los más poblados va en contra de lo que se propugna.

—Estamos hablando de un plan de infraestructuras, que es el plan de plan provincial de obras y servicios, pero sí que tenemos que generar nuevos planes para revitalizar esos pequeños municipios que están más alejados o tienen menos medios. Lo vamos a hacer con los pequeños municipios, no desde el punto de vista de las infraestructuras o de obras y servicios, sino también desde el punto de vista del apoyo humano, el apoyo personal, en cuanto a funcionariado. El Servicio de Asistencia a Municipios (SAM) está prácticamente atascado con un montón de expedientes y ahí tenemos que hacer un esfuerzo importante. No podemos permitir que los pequeños ayuntamientos que tienen dificultades para realizar unas obras o para poner en marcha unos servicios luego por falta de personal y por ser una tan compleja la ley no puedan acometerlos.

—¿Dará más personal al SAM?

—Es un servicio que hay que revitalizar. Hay que potenciarlo, hacerlo más ágil, seguramente necesitará más personal, pero tiene que dar plena satisfacción a las necesidades que tienen los ayuntamientos, que tienen que sentirlo como su segundo ayuntamiento.

—Habla de las juntas vecinales, que León tiene 1.231. ¿Cómo ayudarlas?

—Desde el Gobierno en pocos meses se ha actuado para proteger vecinales que estaban a punto de la desaparición porque con la anterior ley, en la que se exigía que el secretario fuera de carrera, prácticamente nadie quería presentarse. Eso ha cambiado en el último mes prácticamente, pero hay que desarrollar todavía ese decreto para que realmente sea eficaz y que las juntas vecinales, que son las que defienden el patrimonio de los pueblos, puedan tener solvencia desde el punto de vista de la gestión. No es muy complicado poner a disposición de las juntas vecinales personal para que les ayude a gestionar su patrimonio. Hay que tener en cuenta que los pedáneos no sólo gestionan el patrimonio, sino que en muchos casos prestan ellos mismos servicios básicos, desde reparar una red de agua a cambiar un punto de luz o hacer una limpieza de un camino rural.

—¿Habrá un apartado para ellas o lo meterá en el SAM, que ya está colapsado?

—Puede haber un apartado dentro del SAM que se dedique exclusivamente a las juntas vecinales y preste ese apoyo. En el Consejo Comarcal del Bierzo, que tiene delegada esa competencia del SAM, se está haciendo por parte de algunos funcionarios ese trabajo con las juntas vecinales; también se puede hacer desde la institución provincial en León. No podemos dejar olvidadas las juntas vecinales porque son las que defienden mejor que nadie el patrimonio. Hay juntas vecinales que apenas tienen ingresos, pero algunas tienen ingresos muy importantes y potencial para generar riqueza en esas localidades.

—¿Cómo explotar el turismo sin hacer parques temáticos de la naturaleza?

—Lo más importante es que la gente no pase por León durante un día, sino que se quede. Para que se quede hay que poner a disposición servicios. Los servicios pueden estar en una gran ciudad o en el mundo rural. Hay que convencer a quienes viven allí de que dándoles posibilidades con las infraestructuras pueden generar su negocio. Una de las cuestiones importantes es el transporte para que se puedan mover en esas zonas, donde ahora hay muchas dificultades porque no hay un transporte público adecuado. También hay que generar los servicios básicos imprescindibles, como consultorios médicos y otros, para que la gente se quede con relativa normalidad o tranquilidad durante 2 ó 3 días o una semana.

—Una de las banderas son los Productos de León ¿Tiene pensado darle una vuelta?

—Es un proyecto de la época socialista que ha seguido por inercia, pero podemos revitalizarlo enseñándolo en el propio territorio. Quizá tengamos que potenciar algunas actividades dentro del territorio en el que se producen para que la gente conozca el origen de esos productos y el por qué de tanta calidad.

«Haremos un plan para llevar internet a máxima velocidad a todos los pueblos»