lunes 01.06.2020
Juan Martínez Majo. presidente de la diputación provincial

«Hay que crear una marca León bajo el paraguas de Diputación y trabajar en ella»

Repite conceptos como si fueran mantras. Habla de que hay que «atender a los pueblos», de «sentarse a hablar», de «escuchar más a la gente», de «crear un paquete común» con la capital. «El principio básico de la Diputación es buscar el equilibrio territorial desde la solidaridad y la justicia», avisa Martínez Majo.
«Hay que crear una marca León bajo el paraguas de Diputación y trabajar en ella»

Ahí está, delante de la mesa a la que ha puesto un cristal porque «debajo del cristal se ve todo» y significa «trasparencia». Juan Martínez Majo (Velilla de la Reina, 1963) vuelve a la Diputación como presidente, como lo que siempre quiso ser. Y se le ve.

—¿Tanta necesidad tenía de diferenciarse del periodo anterior que ha cambiado hasta de despacho?

—En absoluto. No tiene ningún trasfondo más allá de volver donde estuvo siempre el despacho del presidente. El torreón de los presidentes es éste.

—Pero sí que hay un cambio con la vuelta de los que se fueron en su momento con usted.

—La diferencia espero que esté en las personas. No digo nada de las que existieran en el pasado. Yo pude tener cierta influencia en los seis del partido judicial de León, pero el resto son elegidos por los concejales de su zona. Aquí tenemos diputados de la legislatura anterior y anteriores, otros que ya hemos estado y gente nueva.

—¿Tiene el equipo que le gustaría o se ha dejado fuera a alguien y en cambio no querría a otros que están?

—Me hubiera gustado tener a alguien más, lo digo abiertamente. En concreto hay dos o tres mujeres que tendrían todo el derecho de estar aquí. Hay muchas personas que merecen estar aquí y tienen toda la razón para estar enfadados, y lo están, no me escondo de nada. Hay tres o cuatro alcaldes en el partido judicial de León con todo el cabreo del mundo. Yo pensé en el futuro, en gobernar esta casa.

—Hablaba de dos o tres mujeres, pero al final sólo tiene una.

—Sinceramente, a veces no es el por qué. Estamos Emilio, yo, Miguel Ángel, que lo tenía pensado desde un principio para Cultura porque es maestro, Paco y Genaro, que tienen experiencia en determinadas áreas. A eso hay que sumarle algunos componentes más: hay personas que por muchas razones han estado durante muchos años trabajando por y para el partido. He tenido una parte muy importante en la elección, no lo niego, pero también es verdad que los he consultado todos con el presidente del partido.

—¿Qué mecanismos tiene pensado para que no se den casos como el de la Operación Púnica?

—He preguntado en la casa, la conozco y Lupicinio Rodrigo va a seguir siendo el diputado de Hacienda porque lo ha hecho bien, es objetivo, trasparente y realista, y va a llevar la mesa de contratación, ayudado como suplente por Miguel Ángel Fernández. Van a estar todos los diputados, con un representante de cada grupo de la oposición, con voz pero sin voto en las mesas de contratación. No habrá que pedir los expedientes para que no haya que dudar, sino que estén presentes para ver cuando se abren los sobres y todo el proceso. Eso no choca con la eficacia en la contratación porque no vamos a estar tres meses para contratar una cosa, me niego en redondo. Además, la comisión es eminentemente técnica, la composición va al Pleno: hay un político y luego son técnicos.

—Ha empezado por buscar el pacto con el PSOE para el reparto de obras y que se eviten los amiguismos.

—No hay ningún pacto con el PSOE en ese sentido, sino un pacto abierto a todos los grupos. Se trata de buscar una fórmula matemática, que tendremos que estudiar en conjunto. Partiendo de un suelo y llegando a un techo buscaremos la fórmula: un ayuntamiento tendrá un máximo y un mínimo. El número de núcleos de población será una de las claves, población, número de servicios que se prestan... No nos urge para mañana pero sí que me gustaría que estuviera atado para los próximos planes.

—Lo pinta muy simple.

—No es simplificar porque sino sería dar a una tecla. Los ciudadanos con la pluralidad han dicho muy claro ‘sentaros a hablar y hablar mucho más’. Tenemos cuarenta pactos por la provincia. Si hacemos una fórmula y somos capaces de consensuarla, que estoy seguro de que lo haremos, son variables. Hay una variable importante: la encuesta de infraestructuras y equipamientos. Habrá que valorar qué se está pidiendo. La Diputación responde a los intereses de los ayuntamientos y las juntas vecinales, pero si tenemos conocimiento de que un pueblo no tiene agua y estamos pidiendo una pista de pádel... Hay que escuchar a la gente. Los grupos tenemos que ser sensatos y realista, respetando la autonomía local.

—¿Servirá para acabar con que el dinero de Diputación caiga siempre en los pueblos de los diputados o sus entornos?

—Absolutamente.

—Reconoce que funcionaba así.

—Yo creo que por parte de todos los grupos se podía caer, que no digo que lo fuera. Yo nunca me he quejado como alcalde de Valencia de Don Juan de lo que daba la Diputación aunque tuviera motivos para quejarme. Si es verdad que al final era un criterio que x personas se sentaban y decían aquí un poco más, aquí un poco menos. Eso lo vamos a evitar no en un 99% sino en un 100%. Cosa distinta es que existan proyectos provinciales que puedan tener más incidencia en un municipio determinado; por ejemplo, la Cueva de Valporquero habrá que potenciarla y está en Vegacervera, el municipio de un diputado.

¿Qué piensa hacer con el plan de juntas vecinales que dejaron trabado sus antecesores?

—El plan de obras quiero que vaya al Pleno ordinario de este mes, que será el día 29, previsiblemente. El plan de juntas vecinales se está trabajando en ello intentando ver si se puede ir este mes, que parece que es imposible por cuestiones administrativas, pero sino que sea en agosto o septiembre. Ahí también tendremos que aplicar un criterio porque las juntas vecinales que no tenían padrino, lo sé por experiencia, se quedaban sin obra. Vamos a intentar que cada dos años una junta vecinal tenga una obra y si tiene que ser cada tres, que lo sea. Hay que buscar financiación en la Junta, en el Estado y en Europa.

—¿Será esa financiación europea la que se utilice para el plan de carreteras o tirarán de fondos propios?

—Tiraremos de fondos propios en la medida que no nos quede más remedio. Aquí hubo una persona para recursos europeos. Posiblemente una persona sea poco, pero sí que hay empresas que se dedican a captar fondos pagándole. Existen en eficiencia energética, en temas de biosfera... Alguien debe dar la alerta de que sale algo, trabajar y a por ello. Son proyectos en concurrencia competitiva y que sean buenos. Habrá una persona de referencia para decir lo que hay, que dependerá de mí.

—Ayudará negociar de una vez las competencias impropias.

—Son 15 millones de euros la broma. Yo llevo escuchándolo desde José Antonio Díez, en 1999. Primero hay que ver ese cuadro de qué es propio e impropio, que creo que son impropias. Pero en todo caso, si tenemos que tenerlas porque a lo mejor somos los que mejor las gestionamos, que sean con financiación. Nos harán hacer un análisis y documentación a punta pala, pero que esa financiación cubra los gastos. Vamos a hacerlo desde la lealtad institucional pero desde la máxima reivindicación. No me duelen prendas en decirlo, tanto ante la Junta como ante el Estado. Somos una de las 54 diputaciones que estarán con problemas, pero aquí tenemos esos centros asistenciales que cuestan mucho dinero, en los que invertimos mucho dinero porque hay corazones y personas, y no los vamos a dejar; hay que buscar los recursos para poder seguir ayudando.

—¿Va a crear una marca con las estaciones de esquí?

—Más que marca común, yo iría a otra cosa que es marca León. Lo empezamos en 2007 y hay que llevarlo más allá. Faltan varias partes por desarrollar la marca León como conjunto. Además de estaciones de esquí, de Cueva de Valporquero, de recursos patrimoniales como Las Médulas, los Ancares, Sahagún o Villafranca del Bierzo, también el turismo de ocio y otro. Hay que hacer un paquete global más importante.

—Con las reservas de la biosfera también creará una gran marca?

—Si, porque tenemos 7, con 300.000 hectáreas. Resulta que han estado un poco apartadas de lo que es el turismo. No sé aún cómo integrarlas en el turismo porque son patrimonio, pero hay 20.000 sendas y rutas que desconocemos todos que existen. Siendo sincero no sé muy bien qué podemos hacer pero hay que hacer algo. Si tenemos tanta naturaleza, con sello y reconocimiento europeo, que no lo tiene nadie, algo tendremos que hacer. Hay que engarzarlo todo. No nos hacen falta grandes expertos, ni contratar grandes cosas, hay buena gente dentro, que habrá que escuchar, como a la gente que anda por la calle. Siempre digo que la mejor idea siempre vienen de quien menos la pienses. Hay muchas personas a las que hay que escuchar, no sólo a los alcaldes y concejales sino también a la calle.

—¿Por qué cree que en zonas de estas como Picos la mayoría de la gente entra por Asturias?

—¿Digo lo que siento?

—Claro.

—Hay un problema en León. Los leoneses tenemos que dejar de quejarnos y creer en nosotros mismos. Yo se lo escuché al profesor Fuentes Quintana en 1996 en la Universidad. Si no entran por León es porque no somos capaces de decirles que es el sitio más bonito por el que entrar, que estoy convencido de que lo es. Hay que convencer de que nuestra entrada tiene su encanto natural y paisajístico que no tiene nadie. Parece hueco, pero hay que intentar decir que cruzar la provincia para entrar es más importante, aunque vayamos por nuestras carreteras secundarias. La provincia de León en 30 o 40 kilómetros no se parece en nada, ni en costumbres, ni en tradiciones, ni en paisaje, ni en patrimonio. Tenemos la provincia más rica y variada de España. Va a ser difícil pero al menos hay que intentar hacer ese paquete.

—¿Van a retomar el proyecto del Monte de San Isidro?

—Habrá que hablar con León para que se implique. Nuestro monte está al servicio de la ciudad. El consejero va a ser leonés también y voy a planteárselo.

—¿Por qué sacar las estaciones de esquí y la Cueva del área de Turismo?

—Yo lo tenía muy claro desde el primer día. La sensación de esta casa es que el turismo se asocia sólo a esas dos cosas. Y hay mucho más turismo. Vamos a intentar que esas dos cosas se vinculen al desarrollo económico de esas dos zonas. Parece que la Diputación se dedicaba sólo a eso, que está bien, pero hay mucho más.

—¿Retomará la unión de San Isidro con Fuentes de Invierno?

—Pienso estudiarlo y analizarlo con mucho detenimiento. Ni sí, ni no, ni todo lo contrario. Quiero escuchar a Emilio y a Míchel y ver técnicamente cómo está. Hay muchas cosas y no se puede hablar alegremente de ellas. León es la parte importante, no lo olvidemos. Yo les quiero mucho a los asturianos, pero de gallitos aquí vamos nosotros. Si hay gallo es León, que lo tenemos en San Isidoro; ellos tienen a Don Pelayo que no se sabe dónde está. Vamos a marcar los territorios desde el principio, lo que no quiere decir que nos sentemos y hablemos. Creo que es bueno unirlas. Pero firmar un protocolo de cuatro páginas es fácil, lo difícil es desarrollarlo hasta el final.

—¿Qué piensa hacer con el consorcio del aeropuerto?

—Yo tengo claro que tiene que ser un lugar de entrada, no de salida; turismo y negocios, porque nos pensamos que tiene que ser un sitio para tener dónde ir.

—¿Cómo aprovechar todos estos recursos?

—La suma de esfuerzos tienen que ser lo que dinamice el turismo. Posiblemente León sea la que más tenga que ganar en pernoctaciones, pero no olvidemos que la gente viene a la ciudad con un encanto especial, pero también tienen una provincia riquísima. Hay que hacer paquetes, buscar fórmulas en las que en el resto de la provincia tenga una repercusión importante. El paraguas tiene que ser la Diputación. Crear marca tiene que ser Marca León en su conjunto y trabajar en ella. Ver ventajas e inconvenientes y, en un año, si hemos hecho los deberes, hacerlo. Podemos ir a un comercio exterior en el que podríamos asombrar a cualquiera.

—¿Seguirá Productos de León ligado a Tierra de Sabor, que lo ha fagocitado, o buscará una identificación?

—Tierra de Sabor, le guste o no a la ex consejera, se ha ido copiando de León. Ahora nos lo han pedido de la Diputación de Valladolid. En Productos de León se han hecho mil cosas. Lo inició Matías Llorente en 1992 con 6 empresas y hay en sotorno a 300 ahora involucradas y todavía se puede hacer más. Hacer acciones conjuntas de turismo y Productos de León es importantísimo. Productos de León va desde el origen, la agricultura y la ganadería, pero también la cocina porque no olvidemos los turistas que mueve. Se tienen que buscar nuevas fórmulas para trasladarlo fuera. La imagen ante todo, conjunta con el Ayuntamiento y convertir en un paquete es fundamental. ¿Tierra de Sabor? Pues vamos a aprovecharnos o a estar en colaboración con ellos, integrados pero con nuestra independencia. Habrá que ver si dentro de ese paraguas nos pueden interesar cosas. Yo tengo la idea de volver a los orígenes: a Leclerc, a Carrefour, a los lineales. Y sobre todo intentar ayudar a los más pequeños porque hay una competencia feroz

—Entonces, ¿apuesta por diferenciarse de Tierra de Sabor?

—Sí. Productos de León es lo que nos diferencia y debemos mantenerlo con la vitola que estuvo en el origen. Hay que volver a estar presente en todas partes, porque se ha dejado un poco de lado.

«Hay que crear una marca León bajo el paraguas de Diputación y trabajar en ella»