sábado. 24.09.2022
Tribunales

Los hijos díscolos de David Álvarez no le enmiendan

El Tribunal Supremo rechaza la petición de los cinco hijos díscolos que reclamaban que se revocara «por ingratitud» la donación de más de 1,5 millones de euros que hicieron a su padre, dentro de una operación para redistribuir la participación de cada uno en el entramado empresarial del patriarca leonés del grupo Eulen  
NACHO GALLEGO

La batalla entre los deudos de David Álvarez suma un nuevo capítulo judicial. Los cinco hermanos calificados de díscolos al patriarca leonés del emporio empresarial —Juan Carlos, Emilio, Pablo, Marta y Elvira Álvarez— reciben un nuevo varapalo de la justicia con la sentencia del Tribunal Supremo que ratifica el rechazo a que les sean reintegrados cerca de 1,5 millones de euros que traspasaron, a través de diversas donaciones, entre 2005 y 2008 a su padre, según informó ayer el periódico Cinco Días. Además, como se cita en la información, en 2002 también se habían realizado «dos donaciones de más de 2.300 acciones de El Enebro, la sociedad familiar bajo la que se sitúa el negocio de Vega Sicilia, entre otras; así como cerca de 4.300 títulos de Eulen. La suma de ellas se destinó a Daval Control, la dueña de la mayoría accionarial de Eulen. Como complemento, donaron también el derecho de usufructo sobre otras 52.143 acciones de El Enebro.


El fallo del alto tribunal, que respalda el dictamen que ya había hecho la Audiencia Provincial de Madrid, rechaza el argumento de los cinco vástagos de David Álvarez, enfrente de los cuales se posiciona su hermana María José, presidenta y dueña de Eulen, así como otro de los hijos, Jesús David, que ya vendió sus participaciones en las sociedades del entramado empresarial familiar. Los díscolos pretendían la revocación por ingratitud de estos acuerdos, recogido en el artículo 648 del Código Civil para salvaguardar aquellos casos en los que el receptor de las donaciones «imputare al donante alguno de los delitos que dan lugar a procedimientos de oficio o acusación pública, aunque lo pruebe». Para apoyarse, citaban que su padre les acusó en 2013 de vaciar la empresa El Enebro.

 

No cabe en este caso, según el criterio de los magistrados, que reseñan que la operación camuflada a través de las donaciones respondía a una redistribución de la participación de cada uno de los vástagos en el capital social de las empresas, dado que había una desigualdad. Pese a las manifestaciones entonces del empresario natural de Crémenes, el Supremo insiste en lo apuntado ya por la Audiencia Provincial de Madrid, respecto a que las acusaciones que había lanzado sobre sus hijos se encuadraban dentro de una pugna dentro de la familia por el control de El Enebro, como cita Cinco Días.

 

La pugna al final terminó por asentar en el poder del entramado empresarial a María José Álvarez, la hija en la que había volcado toda su confianza el patriarca cuando los cinco hermanos díscolos se unieron para intentar arrebatar el mando de Eulen a su padre. Pese al golpe de mando, la batalla aún sigue.

 

El Tribunal Supremo rechaza la petición de los cinco hijos díscolos que reclamaban que se revocara «por ingratitud» la donación de más de 1,5 millones de euros que hicieron a su padre, dentro de una operación para redistribuir la participación de cada uno en el entramado empresarial del patriarca leonés del grupo Eulen

Los hijos díscolos de David Álvarez no le enmiendan
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