miércoles 16/6/21
Infraestructuras: un horizonte de dudas

El impuesto a las autovías supondrá más de 23.000 euros al año a los transportistas

El sector cree que la nueva tasa perjudicará más a los territorios que están lejos de los grandes centros de consumo
MARCIANO PÉREZ

Hay una montaña rusa latente detrás de cualquier planificación que a corto plazo puede afrontar un transportista; de alentar a través de promesas electorales a la eliminación de los peajes de las autopistas, a la certeza de que se va a aplicar de forma inminente una tasa por circular en autovías.

Los representas del sector del trasporte de mercancías por carretera, los más afectados por esa previsión de carga fiscal al bolsillo del usuario, son los primeros en sosegar el debate; a la espera de que el Gobierno o el Ministerio de Transportes ponga las cartas boca a arriba sobre la prueba de carga que envió a la comisión de economía de la Unión Europea, las perspectivas se ajustan a la realidad normativa: a la directiva europea que regula y prevé el cobro por la circulación y uso de estructuras para hacer repercutir la recaudación en el mantenimiento; y a la figura extendida de la euroviñeta, que prevé toda la descarga de ese cobro. «No sabemos nada en concreto, y eso es necesario antes de hacer cualquier valoración», apacigua José Carlos López Jato, que es vicepresidente de Fetransa, que integra a la organización de Upatrans, que representa en la provincia leonesa.

Ida y vuelta
El shock del transporte: de la promesa de retirar el peaje de las autopistas a cobrar por las autovías

«Hay que tener en cuenta que el cobro por el uso de estructuras está extendido en varios países europeos, a través de diferentes modelos», recuerda López Jato sobre diferentes fórmulas, que hacen distinta la aplicación del impuesto y sus consecuencias, según se trate del Benelux, o de Alemania; de Dinamarca, que aplica la tasa gradual por emisiones, según el modelo de vehículo, o de los pórticos portugueses, del café para todos.

Lo que sí saben los transportistas de la provincia leonesa , donde hay aproximadamente 1.100 empresas con 3.300 vehículos pesados, con casi 800 empresas del sector del transporte en ligeros y dos millares largos de vehículos, es que si el Gobierno se decanta por una fórmula tipo de cobro de peaje en autovías y carreteras, de la que se estila de media en Europa, cada profesional deberá de contar con un gasto extra de 23.000 euros de media por este concepto. La cifra no es caprichosa ni aleatoria; deriva de una carga de referencia en la UE, Alemania, por ejemplo, que secciona el pago a 19 céntimos por kilómetro, y de los recorrido medios del sector leonés del transporte de mercancías; un camión puede recorrer de media entre 120.000 y 130.000 kilómetros por año.

De la amenaza de los tributos al transporte, deriva una conclusión José Carlos López Jato. «Lo que es indiscutible es que van a perjudicar más a los lugares que están alejados de los centros de consumo, como León, como el Bierzo, porque no sabemos dónde vamos a hacer repercutir el coste añadido; para los transportistas de los territorios más pobres y débiles será más perjudicial, porque perjudicará de forma notable a nuestra competitividad», argumenta el vicepresidente de Fetransa, que defiende sosegar el debate hasta que el Gobierno defina qué modelo de cobre implanta.


El contribuyente ya se ha puesto en el espejo del cobro por uso de las vías convencionales, que además de las autovías, se unen al repertorio de estructuras que van a aplicar los impuestos encubiertos para sustentar su mantenimiento: algunos de los viales de la provincia que van a pasar al nuevo estatus presentan un estado deteriorado al punto que los ciudadanos ironizan con cobrar por circular por ellas.

El impuesto a las autovías supondrá más de 23.000 euros al año a los transportistas
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