sábado. 03.12.2022
Infraestructuras

La inflación castiga a los peajes y las autopistas leonesas saludarán el nuevo año con subida de tarifas

Se esperan incrementos de en torno al 2% a partir de las campanadas de Nochevieja

El ajuste devuelve la revisión al alza de las tasas tras la leve caída del último ejercicio

                      Una línea de arcos de peaje en la León-Astorga, una autopista que ha alcanzado cifras récord de ocupación media durante el pasado mes de agosto. DL
Una línea de arcos de peaje en la León-Astorga, una autopista que ha alcanzado cifras récord de ocupación media durante el pasado mes de agosto. DL

Los peajes de León se asoman a otra subida inmediata, que va a saludar el cambio de año en las dos autopistas de pago que afectan al territorio leonés. Es la salida menos esperada por los usuarios después de un ejercicio de ajetreo, en el que los movimientos del Gobierno en torno a estas vías, con rescates de tramos y compensaciones de tarifas, llegó a crear expectativas infundadas en torno a una mejora en las tasas y en las condiciones de uso. En contra de albergar la salida que esperaban los usuarios, el cambio llega por el incremento de las tarifas.

A pagar más. Se calcula una subida en torno al 2%, que deriva del ajuste que se va a aplicar a nivel nacional para este tipo de vía, y que suponen casi un tercio de las estructuras de alta capacidad vial que discurren por la provincia leonesa. Un 2%, según trasladan los expertos, al que se llega por la fórmula que compara el índice de precios al consumo en los dos últimos meses de octubre, ponderado por el comportamientos de los aforos de tráfico en estos viales de titularidad pública. El incremento ronda los dos puntos, que se trasladará de forma inmediata a la tarifa de las diferentes autopistas a partir de las doce de la noche del próximo viernes; con el cambio de año, en seis días, llega la primera novedad para las condiciones de uso de las autopistas leonesas.

Las subidas en las tarifas recuperan la línea de incremento que se generalizó en los ejercicio previos a la aparición de la pandemia, en los que se aportaron subidas superiores al punto y medio y a los dos puntos sobre los precios de referencia.

El Ministerio de Transportes puede modificar el resultado de este cálculo, aunque no parece que la actual situación inflacionista que domina a la economía y al mercado en general aconseje una intervención a la baja.

Al contrario. Otro de los fenómenos a los que están ajenas las autopistas leonesas es la decisión presupuestaria de algunas administraciones autonómicas para suavizar el efecto del coste de la concesión de las autopistas en el bolsillo de los usuarios. La bonificación, como acaba de decidir el Gobierno de la Xunta de Galicia para con los peajes de las autopistas de titularidad autonómica en aquella demarcación; que va a suponer enjugar con dinero público el efecto de la mitad del incremento que se espera en los precios del peaje, que alcanzaría el 5% y se va a quedar en el 2,5% con una inyección de más de medio millón de euros a las arcas de la concesionaria.

En plena ola de inflación, que en algunos segmentos reduce el efecto de la subida que se prevé para las autopistas, el incremento de tarifas que se prevé para las dos vías de pago en León, la AP-71 y la AP-66, viene a castigar la afluencia por estas vías luego de un año en el que los dos viales leoneses asistieron como espectadores a toda la agitación que derivó de un cambio de criterio político del Gobierno de España en la gestión de los peajes. Desde verano, la bonificación decidida para autopista que bordea el perímetro atlántico gallego, la AP-9, se toma como patrón de reivindicación; especialmente, en los beneficios de una intervención similar en el recorrido de la Asturleonesa, por acción directa de los grupos políticos, instituciones y agentes económicos del Principado de Asturias, que tomaron la iniciativa de negociar directamente con responsables del ejecutivo central una forma de dar traslado a la concesión del paso por los valles del Luna la bonificación decidida para la autopista gallega. Luego de semanas en las que el peaje de la AP-66 recuperó el tono de actualidad en la primera línea de debate político que adquirió con el cambio de siglo, y aquellas promesas de supresión que precedieron a la llegada de Zapatero a la Moncloa, la agitación se diluyó sin ningún resultado en el directorio de tasas en los lineales del peaje de La Magdalena.

Tampoco en los de Villadangos ni Hospital, que arman la estructura de cobro de los diferentes tramos y trayectos que permite la AP-71, la León-Astorga, que no ha pasado de protagonizar mociones de corte local o autonómico para exigir al Gobierno que rescate, bonifique o suprima el pago en el medio centenar de kilómetros de este trayecto, elemental para estimular el desarrollo y la cohesión del territorio leonés a través del corredor de l Camino de Santiago.

Aquellas semanas y meses de calurosa tensión política sobre el agravio a León y Asturias con la política de peajes se terminó de enfriara con el proyecto de presupuesto del Estado para el año próximo, que incrementa hasta los nueve millones de euros la cuantía dispuesta para bonificar el peaje en la AP-66; tres millones más de los seis que se aportan en este ejercicio, y 36 menos de los que tiene consignados el Gobierno para aliviar la carga impositiva que caería de otra forma sobre los usuarios de la autopista gallega.

Ese incremento en la partida de la bonificación estatal no se ha trasladado al papel. A las tarifas, a las de la AP-66 y a las de la AP-71, llegará una subida de precios nada más que se supere el trance feliz de las campanadas, en Nochevieja. Es el ciclo perenne de los peajes de León; tras un ejercicio en el que asistieron a la liberalización de centenares de kilómetros en España, las autopistas de León no se libran de la pena de otra subida de tarifas.

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