jueves. 08.12.2022

Künig: el monje alemán que recorrió León y da nombre a un Camino

Fue autor de un best-seller en la Edad Media con la primera guía de peregrinación, en la que propone una variante más cómoda desde Trobajo que se quiere relanzar y que esquiva montañas
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Ruta a Santiago de ida y vuelta desde Alemania descrita por Künig en la Edada Media. DL

La Vía Künig, que arranca en el crucero de piedra del Mirador de Trobajo, constituye un museo vivo al aire libre de la historia de los caminos, repleto de bellos paisajes, excelente gastronomía y sorprendentes historias.

Descrita por primera vez en un pequeño manual hace seis siglos, cayó en el olvido institucional y ahora la Asociación de Amigos del Camino de Künig lo quiere relanzar.

La ruta ofrece una alternativa al trayecto en los Montes de León y en la frontera con Galicia, evitando duros ascensos a Foncebadón, O Cebreiro y Alto do Poio, sobre todo en invierno, cuando la nieve dificulta mucho el paso. Lugo ya ha señalizado su tramo, León aún tiene deberes. 

Quién era Hermann Künig

Fue un monje servita que vivió en el monasterio de Vacha (Alemania) a finales del siglo XV.  La orden de origen italiano de los siervos de María tenía 13 conventos en los landers orientales. Fue el autor de un best-seller de la Edad Media al plasmar en un librito que se publicó en 1495 y se reeditó otras cuatro veces (la última en 1521) su peregrinación de ida y vuelta a Santiago, cuando la imprenta daba sus primeros pasos. Más de 4.000 kilómetros por territorios que actualmente corresponden a Suiza, Francia, España, Bélgica, Holanda y Alemania.

¿Por qué escribió la primera Guía?

«Yo, Hermann Künig de Vach quiero componer con la ayuda de Dios un pequeño libro que se va a llamar El Camino de Santiago. En él quiero describir caminos, huellas y de qué modo todo hermano de Santiago deberá abastecerse con bebida y comida y también quiero citar las felonías de los taberneros».

El objetivo del monje queda plasmado en estas líneas con las que comienza su guía de peregrinos. Elaborarla era un objetivo realmente ambicioso en las últimas décadas del siglo XV. Con toda probabilidad, sería la tarea de toda una vida.

La dificultad que entrañaba tal empresa se revela porque tan sólo existen dos guías de peregrinos medievales: el Códice Calixtino de Aymeric Picaud del siglo XII y la de Hermann Künig, lo que le confiere un valor incalculable.

¿Para qué la redactó en verso?

La Guía está escrita en alemán antiguo y consta de 651 versos. Las rimas ayudarían a ir memorizando el texto que componía durante la marcha con las características de la ruta.

Destaca su magnífica precisión, realmente sorprendente para esa época. Ofrece información detallada sobre avituallamiento, posadas y hospitales adecuados, peajes, cambio de monedas, bifurcaciones de caminos, puentes, barcas, lugares para reparar los zapatos, limosnas.

Mientras hace esto también da consejos, o emite juicios. Emplea la legua como unidad de medida con un valor de unos siete kilómetros que calcula en función del espacio recorrido en una hora. Divide la guía en dos partes: el camino de ida, llamado «vía alta (520 versos)» y camino de vuelta «vía baja (130 versos)».

Cinco ediciones, auge y olvido

El propio Künig se entera de la enorme importancia que tiene su guía y de que gracias a ella va a ayudar a muchos peregrinos.

Sus contemporáneos también la consideraron como una obra de culto, esencial e indispensable, de ahí sus cinco ediciones.

Las guerras de religión en Alemania donde las tesis de Lutero seguidas por buena parte de los príncipes alemanas dan una visión negativa del peregrinaje y que se enfrentaron al defensor del catolicismo, el emperador Carlos I de España, pusieron fin a las reimpresiones.

Especial atención a evitar  montañas

Künig siempre prefiere caminos mas fáciles, aun a costa de dar un rodeo, porque las montañas suponían un problema añadido a la propia dificultad del viaje por cansancio, la resistencia de los animales de tiro, lo intransitable que eran parte del invierno, la falta de hospedaje y la abundancia de asaltadores y delincuente que robaban a los peregrinos.

Por eso al pasar León y llegar al crucero de piedra (de Trobajo) el recomienda evitar la ruta de la izquierda que conducía hacia Astorga y Foncebadón, por Fresno, Villar de Mararife y Hospital de Órbigo, y optar por la de la derecha, el Camino de Santa Marina, que llevaba a La Cepeda para alcanzar la entrada al Bierzo sin subir montañas, el paso entre Brañuelas y Cerezal de Tremor. «Tal es mi consejo».

Araú, centro de referencia 

Las asociaciones de Lugo y León iniciaron un recorrido el año pasado desde Trobajo del Camino,  desde los restos del gran crucero gótico que cita Künig, ante el que se dividía la senda jacobea en dos direcciones y pidieron a la alcaldesa, Camino Cabañas, y ésta aceptó potenciar el papel del municipio en relación a la peregrinación con una puesta en valor del crucero y dedicando un espacio del edificio Araú como centro de referencia.

Exposición en Pinilla

Hasta el 25 de noviembre, se puede visitar en la Casa de Cultura de Pinilla una exposición dedicada a esta primera guía del Camino de Santiago, que contiene abundant material de pintura, infografías, mapas, fotografías y elementos etnográficos relativos a la peregrinación. Abierta de lunes a viernes.

Künig: el monje alemán que recorrió León y da nombre a un Camino
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