jueves 21/10/21
La decadencia de los barrios

Un laberinto pintado de verde

El Polígono X está lleno de grafitis que ensucian uno de los barrios más populosos de la capital, que disfruta de uno de sus principales pulmones pero que sufre por la «inseguridad»
Las escaleras del Margarita Ramos están rotas. FERNANDO OTERO

En el Polígono X los problemas que padecen sus vecinos tienen mucho que ver con el planteamiento urbano que proyectó el Ayuntamiento para el entorno de este populoso barrio leonés, uno de los más poblados de la ciudad, con unas 4.500 personas censadas en las decenas de bloques de pisos que dibujan el perfil de este distrito. Es como un gran laberinto formado por ramales, casi todos sin salida, que desembocan en edificios de varias alturas y algo escondidos. No es sencillo dar con el número de portal.

Tienen un polideportivo, el Margarita Ramos, que «necesita una reforma», apunta Óscar González, que vive justo al lado. «Está en bastante mal estado desde hace tiempo», denuncia. Hay, al otro lado del barrio, una iglesia, la parroquia de Santo Toribio de Mogrovejo, y a pocos metros aparece la Ciudad del Mayor, que sigue paralizada a la espera del dictamen del Imserso para convertirla en un centro de referencia. «Es una pena con todo el dinero que se han gastado aquí», lamenta Eva, otra residente, desde hace «año y medio», de este barrio. No presenta muchas quejas. «Lo veo bastante bien. Hay suficientes zonas verdes y es un lugar tranquilo que está bastante cerca del centro y de la Universidad. Los alquileres no son muy altos», valora.

En la avenida Europa solo hay dos pasos de peatones, uno al principio y otro junto a la rotonda de Carrefour. FERNANDO OTERO

Algo peor lo percibe Manuel Laguna, que prácticamente lleva en el Polígono X desde su creación, hace tres décadas. «Los chavales lo tienen hecho una porquería. Están prácticamente todas las paredes pintadas y las malas hierbas crecen sin control por todo el perímetro de Moisés de León. Tampoco hay muchos negocios abiertos, sobre todo en la parte de atrás, pero eso ocurre en todo León, aunque la crisis, aquí, la notamos más que en Ordoño», reprocha.

Más policía

Los vecinos piden más presencia policial para evitar robos y para vigilar a los menores

También cree que «hacen falta mejoras» Beltrán, estudiante de enfermería y vecino de la zona. «Desde que hicieron la ronda nos hemos quedado algo aislados. No hay un solo paso de peatones en toda la avenida, solo al principio y junto a la rotonda de Carrefour. No puede ser tan difícil que nos pongan uno a la mitad de la calle para que podamos cruzar sin jugarnos el físico. Hace mucho tiempo que se lleva pidiendo», critica.

Además considera que el «barrio está bastante sucio, sobre todo las calles de dentro, que algunas comunidades tienen totalmente abandonadas», avisa. Cree que lo mejor de este distrito es el parque, uno de los más frondosos de la capital con una zona infantil en perfecto estado, bancos amplios, una fuente en medio y un área saludable para los mayores con varios aparatos. «Lo malo son los botellones», subraya.

También la «inseguridad» que afecta al barrio desde hace tiempo. «Hemos sufrido robos. Necesitamos más policía, no solo que vengan cuando ocurre algo», reclama.

Aislados

Reclaman al Ayuntamiento que ponga un paso de cebra para cruzar hacia la Puentecilla

Del mismo modo denuncia «los incumplimientos» de las medidas sanitarias durante el estado de alarma. De hecho, los propios vecinos remitieron a principio de año al Ayuntamiento un escrito para que endureciera los controles sobre los menores.

También por el robo de varios vehículos en uno de los garajes. Y por la «falta de luz» en varias calles en las que «en invierno apenas se ve». Estos problemas, genéricos, los comparten también la mayoría de los barrios de la capital. Reivindican, sobre todo, que se arreglen las calles y la calzada, se aumente la presencia policial y se limpien todas las arterias del polígono, lleno de bajos comerciales en alquiler o antiguos negocios cerrados por la crisis. Resisten en pie los de toda la vida.

Si bien, casi todos están llenos de grafitis, algunos alusivos a hechos que sucedieron hace años. Hay pocos ladrillos visibles y casi nada de arte en los dibujos o frases que ocupan las paredes de los bloques. Tampoco hay demasiada contaminación acústica, más allá de la algarabía que a media noche sale de las terrazas que dan vida a la zona. Y no sufren a la hora de encontrar aparcamiento. De todas formas no parece que quieran abrirse al resto de la ciudad, más allá de ese paso de cebra que solicitan para poder cruzar hacia la Puentecilla sin tener que caminar medio kilómetro. Ya rechazaron de forma mayoritaria una rotonda que facilitaría los accesos pero aumentaría de forma notable el tráfico rodado por el Polígono X. «Aquí vivimos muy tranquilos, hay muchos sitios para ir a pasear al perro y cada día se ve más gente joven por el barrio. Es cierto que necesita arreglos, pero son cosas pequeñas que también las tienen en otras zonas de León. Es lógico que dónde hay más turistas y pasa más gente se dedique más dinero», concluye otro de los vecinos.

Un laberinto pintado de verde