lunes 27.01.2020
Maratón cibernético

El lado más social de los hackers, en León

Los programadores tendrán que desarrollar durante más de dos días aplicaciones que mejoren la calidad de vida o alguna necesidad
El lado más social de los hackers, en León

A. Calvo | León

Los hay que están estudiando, pero algunos de los participantes en el primer hackathon que se organiza en León se han pedido días de vacaciones o han organizado su agenda laboral para poder participar en este encuentro que durante dos días les obligará a desarrollar una aplicación «de carácter social». Son «futuros programadores», informáticos o simplemente aficionados que desde ayer y hasta hoy a las 18.00 horas harán jornadas maratonianas para optar a alguno de los premios del Hack for Good organizado por la Cátedra Telefónica y en la que participan una veintena de universidades de toda España, incluida la de León, en catorce ciudades.

El hackathon está centrado en la innovación social y organizaciones, asociaciones, empresas o particulares son los que han planteado 150 retos a los participantes, que llegan al millar a nivel nacional. Desde la provincia de León se han propuesto siete retos —desde el museo de la harina a asociaciones, la Universidad o asociaciones— y participan cinco grupos de programadores o «hackers sociales» de dos a cinco miembros.

«Nosotros hemos planteado nuestro propio reto, una aplicación que permite al usuario tener el control de los medicamentos y la cantidad que toma, además de permitir enviar un mensaje al 112 en caso de urgencia», explica el estudiante de Informática Jaime Rodríguez, de 20 años, mientras trabaja con su equipo.

Marcos Sánchez, informático, y José Enrique Llamazares, doctorando de psicopedagogía, son dos apasionados de la programación que trabajan en el hackathon en un equipo con un grupo de estudiantes para desarrollar un sistema de alerta de humos para las personas mayores, principalmente para las que tienen alzhéimer. Trabajan con un miniordenador que ellos mismos han desarrollado y que no supera los cuarenta euros. «La idea es que pueda comprarlo cualquiera y que incorpore sistemas luminosos y sonoros, además de que esté conectado a todos los dispositivos de la casa, desde el móvil a la tele y que también dé aviso a sus hijos para tener una respuesta inmediata», destaca Llamazares. Sánchez indica que uno de los motivos por los que se ha apuntado al encuentro «es porque me llamó la atención poder desarrollar una aplicación social».

El maratón de programación cuenta con un premio de ocho mil euros a nivel nacional además de diferentes distinciones en cada una de las ciudades que participan. Los ganadores se conocerán el próximo martes.

El lado más social de los hackers, en León